El equipo económico insiste en sostener el esquema de flotación administrada, pero los precios, las tasas y el riesgo país anticipan una presión que el Banco Central no parece en condiciones de resistir. Analistas advierten que la falta de oferta privada y los vencimientos en pesos atados al dólar agravan la fragilidad del modelo.
El Gobierno mantuvo su postura frente a la creciente tensión cambiaria. El ministro de Economía defendió la política de “flotación entre bandas”, aunque el mercado ya comenzó a moverse como si una devaluación fuera inevitable.
El mensaje oficial fue claro: no habrá salto brusco del tipo de cambio. Sin embargo, el dólar se acercó a 1.500 pesos, mientras el riesgo país y las tasas subieron con fuerza. En la City, el consenso es que el esquema perdió credibilidad.
JP Morgan, que había celebrado el triunfo de Javier Milei con un informe optimista, reconoció la vulnerabilidad del sistema. La entidad advirtió que el mercado demostró su capacidad para empujar el dólar hasta el techo de la banda y forzar al Banco Central a defenderlo con reservas que no tiene. Las cuentas muestran un rojo de 11.000 millones de dólares, el mismo nivel que al final del gobierno de Alberto Fernández.
La presión cambiaria coincidió con versiones sobre una retirada de fondos extranjeros, en particular del Bessent Capital Group, que había sido uno de los principales aliados financieros del oficialismo.
La discusión de fondo enfrenta dos modelos antagónicos. Uno promueve un dólar alto para acumular reservas, reactivar la economía y fortalecer la capacidad de pago. El otro sostiene un dólar estable como ancla para contener la inflación, aun a riesgo de repetir un atraso cambiario similar al de la convertibilidad.
Para el Fondo Monetario Internacional, la solución pasa por liberar el tipo de cambio. Gita Gopinath, exdirectora del organismo, había planteado que el precio del dólar debía determinarse sin intervención.
El mercado privado tampoco ayuda. Según el economista Juan Manuel Telechea, “no hay oferta privada, por eso sube el dólar. Y no hay oferta privada por la medida -pésimamente diseñada- de eliminar las retenciones temporalmente. Quemaste en una semana los dólares que tenían que entrar de acá hasta diciembre y acá estamos”.
La falta de divisas también se relaciona con los compromisos financieros. Esta semana vencen títulos dollar linked por el equivalente a 3.200 millones de dólares. Es deuda en pesos atada al dólar oficial. Si el tipo de cambio sube, el costo fiscal aumenta. En Economía admiten que cada peso devaluado hoy se transforma en más emisión mañana, por eso prefieren mantener el tipo de cambio contenido.
El problema es que la demanda supera con amplitud la oferta. El consultor Pablo Goldin lo explicó en números: “No hay exportaciones. Por más que sacamos 41% de votos, por más que esté el secretario Bessent atrás, las exportaciones se vendieron casi todas adelantadas. Entonces ya sabemos, como dato de partida, que noviembre y diciembre tienen una oferta de dólares muy floja. La piedra angular de la oferta se agotó”.
Goldin calculó que en octubre ingresaron cerca de 5.000 millones de dólares, pero la demanda sumó el doble entre importadores y coberturas financieras. “Entraron cinco, pidieron diez”, resumió. Ese desequilibrio explica la tensión sobre la cotización.
En los bancos reconocen que la falta de vendedores convierte cualquier movimiento del mercado en una corrida anticipada. “Vos comprás, yo compro, él compra, ¿quién vende?”, resumió un operador.
A la par, el economista de Macroview advirtió que el riesgo país se mantiene en torno a los 700 puntos. La caída reciente respondió al resultado electoral y a la percepción de que Estados Unidos actúa como respaldo financiero informal, lo que le da aire al Gobierno para enfrentar los vencimientos de enero.
Goldin agregó que la tasa de interés se volvió la tercera variable del triángulo que completan el tipo de cambio y el riesgo país. “Está en modo montaña rusa. Picos cada vez más altos, valles cada vez más cortos. El crédito productivo se secó. Hay sectores que ya están directamente en recesión”, señaló.
Mientras tanto, las dudas sobre la capacidad del Banco Central para defender la banda se multiplican. En la City creen que Luis Caputo “quemó los dólares de las exportaciones” y que el margen para sostener el esquema se achica cada día más.
En los hechos, el mercado ya eligió su propio camino. Y el Gobierno enfrenta el dilema de resistir una devaluación o asumirla antes de que el sistema se rompa por completo.
