La falta de pago de horas extras derivó en incidentes dentro y fuera del Concejo Deliberante. El gremio exigió una respuesta inmediata del Ejecutivo y pidió intervención provincial.
La discusión del Presupuesto Municipal de Morón terminó de manera abrupta tras una protesta de trabajadores municipales que derivó en destrozos dentro del recinto del Concejo Deliberante. La situación se desató durante la mañana, en pleno tratamiento del proyecto, y forzó a las autoridades a suspender la sesión por razones de seguridad.
Desde el ámbito institucional explicaron que la decisión se tomó luego de la irrupción violenta de un grupo organizado, que ingresó al recinto, empujó al personal y dañó mobiliario y material oficial. En un comunicado, el Concejo sostuvo: “La medida fue adoptada a raíz de la irrupción de un grupo organizado de personas que ingresó al recinto de manera violenta, empujando a trabajadoras y trabajadores del Honorable Concejo Deliberante y provocando destrozos en instalaciones y material institucional”.
El conflicto tuvo como eje el reclamo por horas extras que los empleados aseguraron no haber cobrado, pese a tareas ya realizadas y autorizadas por las áreas correspondientes del Departamento Ejecutivo. Desde el Concejo señalaron que comprendieron “la situación de los trabajadores municipales y la legitimidad de sus reclamos laborales”, aunque remarcaron su rechazo absoluto a “cualquier forma de violencia o hecho que ponga en riesgo la integridad física de las personas y el normal funcionamiento de las instituciones democráticas”.
Ante el escenario de tensión, la Presidencia del cuerpo deliberativo informó: “Ante la imposibilidad de garantizar las condiciones mínimas de seguridad para el personal del Concejo, las y los concejales y el público presente, la Presidencia del Honorable Concejo Deliberante resolvió suspender la sesión”. También ratificó su “compromiso con el diálogo, el respeto institucional y la convivencia democrática” y anunció que la sesión se reprogramará cuando se restablezcan las condiciones necesarias.
Mientras tanto, la protesta continuó en el exterior del edificio, donde los manifestantes quemaron neumáticos y mantuvieron una fuerte presencia. Días antes, los propios trabajadores habían difundido una convocatoria en redes sociales: “Nos reunimos para reclamar por sueldos mal pagos. Tu presencia es importante, juntos somos más, sin bandera política ni sindical”.
En paralelo, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Morón, Gustavo Sanz, reclamó una reacción inmediata del intendente Lucas Ghi y advirtió sobre la gravedad del momento. “Es algo similar a lo que pasó en octubre, con la complicación adicional de que estamos a fin de año y muchos trabajadores no han cobrado ni un centavo de lo que estaban esperando para pasar las fiestas”, sostuvo. Además, remarcó: “Estamos tratando de que el Ejecutivo haga un esfuerzo para solucionar el problema antes del 31”.
El gremio realizó una presentación formal para solicitar la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, aunque reconoció las dificultades administrativas por el cierre del año. Sanz explicó el contexto financiero que alegó el Municipio y apuntó a la falta de previsión. “Sabemos que estamos en una situación de Argentina muy complicada, donde hay una caída de la recaudación y donde hay que hacer una administración muy prolija y austera para poder cerrar el año. Este año no hubo presupuesto: eso complica cualquier gestión y lamentablemente la estamos padeciendo los trabajadores”, afirmó.
El dirigente sindical pidió “que haya una actitud responsable” por parte del Ejecutivo y cuestionó el incumplimiento de compromisos previos. “Sabemos que hay que llegar a cerrar el ejercicio presupuestario en diciembre, que es el más complicado, pero también hay una previsibilidad que tiene que tener el funcionario y que está obligado a encontrar los elementos para poder cumplir con los compromisos que ya se tienen de antemano”, señaló.
La protesta recibió el respaldo de la CGT regional y de la Federación de Sindicatos Municipales. En ese marco, Sanz dejó una advertencia política y social: “¿Se puede creer en la palabra de un intendente que ya en el mes de noviembre incumplió con el compromiso de pagar los salarios y las horas extra y ahora repite?”. Y cerró con una definición que resumió el clima del conflicto: “Nosotros somos trabajadores, venimos a cumplir con nuestro trabajo todos los días y lo que menos esperamos que no se nos pague por el trabajo que se hace. La verdad, que nos duele mucho estar viviendo esta situación”.
