La senadora pidió que los resultados del programa económico se reflejen con mayor rapidez en la vida cotidiana. El titular del Banco Central reconoció que el crecimiento perdió fuerza, pero defendió la política monetaria contractiva y descartó que la entidad use la emisión para impulsar la actividad.
Las señales que surgieron desde el oficialismo mostraron una diferencia sobre el ritmo de la recuperación económica. Patricia Bullrich reclamó una aceleración de los resultados del programa de Javier Milei, mientras que el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ratificó que la política monetaria seguirá orientada a restringir la cantidad de pesos en circulación.
Bullrich planteó su posición a través de una publicación en redes sociales. La senadora sostuvo que “el rumbo es el correcto” y defendió el proceso de transformación impulsado por el Gobierno. Pero también marcó una demanda concreta: “Lo que necesitamos es más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”.
La dirigente agregó: “No es fácil, pero es el esfuerzo para que podamos construir un país normal y con futuro”.
El mensaje expuso una preocupación que también apareció en las últimas declaraciones de Bausili: la economía crece, pero a un ritmo más moderado del esperado. El titular del BCRA reconoció esa situación durante una exposición en un ciclo organizado por FIEL, aunque descartó un giro en la estrategia oficial.
Bausili dejó en claro que el Banco Central no utilizará la política monetaria como herramienta para acelerar la actividad. “No hay que esperar que el Banco Central incentive un aumento de la actividad económica a través de la política monetaria. Al contrario, impulsamos un sesgo negativo”, afirmó.
La definición implica mantener una oferta de pesos restringida y tasas de interés elevadas. El objetivo central pasa por contener la inflación y sostener el frente cambiario, aun a costa de limitar el impulso sobre el consumo y la producción.
El funcionario reconoció que el nivel de expansión económica resulta menor al que esperaba la administración libertaria. “Estamos viviendo un proceso de crecimiento económico relativamente moderado”, señaló.
Sin embargo, Bausili defendió la lógica de fondo del programa. El Gobierno apuesta a una recuperación basada en inversiones privadas y reformas estructurales, antes que en una expansión monetaria de corto plazo.
“En este proceso de expansión no hay incentivos de corto plazo sino reformas estructurales para que perdure en el tiempo”, afirmó el titular del BCRA.
También sostuvo que “vamos a crecer a tasas más altas porque este proceso está basado en políticas orientadas a la iniciativa de inversión privada, lo cual conlleva una inversión de mejor calidad que cuando todo estaba centrado en la inversión del sector público”.
La discusión por el ritmo
La diferencia entre ambas posiciones no implica, por ahora, una disputa sobre el rumbo económico. Bullrich respaldó el camino elegido por Milei, pero pidió que sus efectos lleguen antes a la población. Bausili, en cambio, defendió una estrategia que prioriza la estabilidad monetaria por encima de un estímulo inmediato.
La senadora incluso había utilizado una formulación más exigente en una primera versión de su publicación, que luego eliminó. Allí reclamó que los “beneficios” del modelo económico de Milei llegaran a las familias, las empresas y los argentinos.
El planteo adquiere mayor relevancia porque la recuperación de la actividad aparece como uno de los principales desafíos para el Gobierno. La proyección de crecimiento que mencionó Bausili para 2026 quedó en torno al 2%, por debajo del 3,5% previsto en el Presupuesto.
Pese a esa diferencia, el titular del Banco Central descartó que la respuesta pase por una mayor emisión. La administración de Milei mantiene así su apuesta por la escasez de pesos, la desinflación y la inversión privada como motores del crecimiento.
En ese esquema, el reclamo de Bullrich apunta a otro problema: que la mejora de las variables macroeconómicas todavía no alcanza para modificar con suficiente rapidez la percepción de las familias y las empresas.
La discusión quedó planteada dentro del propio oficialismo: más velocidad para que la recuperación se note o más tiempo para consolidar un programa que Bausili no está dispuesto a flexibilizar mediante una mayor circulación de pesos.
