Por Mirna Gurina (Concejal y Presidenta del PJ de Magdalena).
Los presupuestos públicos no son hojas de números. Son la traducción contable de las prioridades de quien gobierna. Por eso, cuando uno se sienta a leer la rendición de cuentas 2025 que el Intendente Lisandro Hourcade acaba de elevar al Concejo Deliberante, lo que aparece no es una planilla: es un retrato.
La fotografía es la siguiente. Al cierre de 2025, la Municipalidad de Magdalena tenía mil doscientos setenta y cinco millones de pesos depositados en cuentas del Banco Provincia, generando ciento siete millones en intereses por plazos fijos en el último trimestre. La misma rendición muestra que la deuda con proveedores locales creció un 64 por ciento durante el año, pasando de doscientos trece a trescientos cincuenta millones.
Mientras esto pasaba, la Oficina de Presupuesto reconoció trimestre tras trimestre que la demanda de salud pública era mayor que la presupuestada. Cuatro veces se firmó la misma justificación. Cuatro veces no se corrigió. Salud subpresupuestada y caja inflada: esa es la fotografía.
Publicidad de la Intendencia: partida creada por decreto del Intendente: En publicidad y propaganda: $13.100.000. Crédito Aprobado por HCD: $0,00 (cero pesos), modificación por decreto del Intendente: + $13.100.000.
El HCD no aprobó gasto en publicidad para Intendencia. El Intendente se asignó por decreto $13,1 millones y los gastó íntegramente.
Desarrollo Social – Meta 3 – Familias atendidas:
En Desarrollo Humano, Familia y discapacidad, los cuatro trimestres se firmó la justificación opuesta: «demanda menor a la presupuestada».
¿Las metas fueron infladas en la formulación, o el programa dejó de captar la demanda real durante la ejecución? ¿Es lógico que en la situación económica de nuestro país la demanda sea menor?
No es la idea hacer denuncias por hacer denuncias. La idea recordar que cada peso que un Municipio gasta — o no gasta — es una decisión sobre la vida concreta de la gente. Recordad que primera infancia, salud pública, agua y cloacas, infraestructura no son «renglones» del presupuesto: son derechos. Y que cuando un Intendente prefiere dejar la plata en plazo fijo antes que pagarle al panadero, al ferretero, al pediatra que atiende a sus pacientes, no está siendo prudente. Está siendo otra cosa.
Magdalena necesita un Estado que se ocupe de la gente, en cada localidad, en el campo y en la ciudad. Y un Estado que rinda cuentas con la verdad puesta en la mesa, no con relatos.
Ese es el compromiso.
