A partir de la inminente asunción de las autoridades electas en las internas de junio comienza una nueva etapa en la UCR distrital. Sin embargo, los actores involucrados son los históricos: el intendente, Ortiz, De Benedetti. Ahora, las decisiones políticas que tome García afectan al radicalismo, el kirchnerismo y al Acuerdo Cívico.
Por Elisa Rossi
El 29 de julio volverá a abrirse la puerta del comité de la Unión Cívica Radical de Vicente López, y esta vez parece que la apertura será definitiva. En esta fecha asumirán las autoridades partidarias electas el 6 de junio, encabezadas por Ricardo Ortiz, y los organizadores anticipan que formarán parte de dicho acto figuras de la esfera provincial y nacional.
El camino para la normalización fue tumultuoso. La intervención impuesta en 2007 fue levantada vía judicial sobre la fecha de presentación de listas para las internas. A partir de ese momento se reeditó el enfrentamiento de líneas bonaerenses, con un condimento extra: la participación implícita del intendente Enrique García.
Sobre 3400 votantes, el ex presidente del Concejo Deliberante con la boleta alfonsinista – que postuló en Provincia a la funcionaria de Vicente López Patricia Guato - obtuvo casi el 70% del total. En la presentación de los candidatos, Ortiz había adelantado que si ganaba se comprometía a “trabajar para intentar fortalecer a la Unión Cívica Radical, en un marco de unidad y respetando los derechos y jerarquías de cada uno”.
Pero en esa ocasión también remarcó: “Me opuse a la metodología del kirchnerismo. Acompañé a García durante muchos años, cuando optó por una idea equivocada me alejé y lo enfrentamos en ese marco, fui candidato orgánico de la UCR en 2007”. Y ahí, casualmente, reside una de las mayores incógnitas de la etapa que comienza, el jefe comunal adhiere aún a las políticas del Gobierno, pero no termina de alejarse del radicalismo.
Por eso existen dos temas que ocupan toda la atención, qué rumbo tomará el flamante comité, alineado con el alfonsinismo, y qué pasará con el resto de los sectores, incluso con el Acuerdo Cívico y Social, que consiguió en 2009 cuatro ediles.
En ese sentido, quedan en una situación complicada los concejales Paola Caputo y Gustavo De Benedetti, que asumieron sus bancas enfrentando la lista del “japonés” y ya aclararon que no aceptarán de ninguna manera compartir espacio con el oficialismo. La pregunta es qué decisión tomará la conducción distrital ante una negativa de acatar directivas.
Por otro lado, las distintas fuerzas del Acuerdo Cívico ven como el mal menor que el intendente opte el año entrante por presentarse por el vecinalismo y que queden habilitados otros dirigentes (contrarios a la gestión) para participar con el sello radical, en primer lugar, de las internas abiertas. Hoy, las incertidumbres se amontonan y la mayoría de las definiciones pasan por un solo hombre.
