La vicepresidenta intentó suspender el debate previsto en el Senado tras el triunfo de la Selección ante Inglaterra. El planteo derivó en un intercambio privado con Patricia Bullrich que expuso la fractura dentro del oficialismo por el proyecto que elimina restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros.
La celebración por la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial quedó opacada por un nuevo conflicto dentro del oficialismo. Victoria Villarruel y Patricia Bullrich protagonizaron un durísimo intercambio de mensajes a raíz de la sesión del Senado convocada para tratar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, iniciativa que genera fuertes cuestionamientos por el capítulo que habilita una mayor apertura a la adquisición de tierras por ciudadanos extranjeros.
De acuerdo con fuentes cercanas a ambas dirigentes, la discusión comenzó cuando la vicepresidenta le envió un mensaje de WhatsApp a la presidenta del bloque libertario para pedirle que la sesión prevista para este jueves se postergara. Desde el entorno de Bullrich interpretaron el pedido como una maniobra para demorar el tratamiento hasta agosto, ya que la próxima semana comenzarán las vacaciones de invierno.
«Villarruel le escribió a Bullrich para decirle que por el Mundial había que suspender al sesión. Lo hizo con mala intención porque sabe que la semana que viene empiezan las vacaciones de invierno y entonces todo pasaría para agosto. Siempre es para joder», afirmaron desde el círculo de la senadora.
La vicepresidenta justificó su posición con un mensaje que cuestionó tanto el momento elegido para la sesión como el contenido del proyecto. «¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial? Para vender el país. Nadie querría festejar en el Senado. Cada senador quiere festejar en su provincia con su familia. No votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras», escribió.
Bullrich rechazó la acusación y respondió de inmediato: «Para vos. Para nosotros cambiar el país es el desafío».
La conversación escaló rápidamente. Villarruel insistió con sus críticas al proyecto y respondió: «¿Y lo cambias vendiendo tierras? Cómo se nota que la integridad territorial no les importa nada. Por eso tu sobrina sale con que las Malvinas no son argentinas». Bullrich retrucó con una frase breve: «No se venden tierras. Se desarrolla el país».
La referencia a la «sobrina» apuntó a la diputada Sabrina Ajmechet. Desde el entorno de la jefa del bloque libertario aclararon que no existe ningún vínculo familiar entre ambas y sostuvieron que Villarruel utilizó esa expresión de forma irónica.
El intercambio no perdió intensidad. La vicepresidenta cargó contra la situación económica y sostuvo: «No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia. La gente no tiene para comer. Están endeudados. Vayan a los pueblos en vez de digitar todo desde un despacho».
Bullrich respondió: «Yo estoy bien en la realidad. Y los argentinos quieren progresar no ser más subdesarrollados, populistas, pobres».
Más tarde, Villarruel volvió a cuestionar el rumbo del Gobierno: «¿Y quién pretende eso? ¿O acaso el país cuando tenía industrias y era orgullo del mundo era populista? Ustedes nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina».
La contestación de Bullrich marcó uno de los momentos más tensos de la conversación: «¡Si no te gusta, renunciá! Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís».
Según relataron allegados a la senadora, la discusión continuó con reproches personales y diferencias sobre la legitimidad política de cada una. Villarruel respondió: «A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo. Y lo que escribo es la realidad de la ley que vos estás empujando por obsecuente». Bullrich replicó: «A mí me votaron 6.600.000 y después el 51% de la Ciudad».
El tramo final incluyó nuevos agravios. La vicepresidenta escribió: «Bueno, buena suerte, llegaste tarde y te querés venir a hacer la viva. Andá a chuparle las medias a Karina». Bullrich contestó: «Chau!!!!! Chau, comienzo y fin de una corta vida política».
Villarruel respondió una vez más: «Problema mío. Ser un parásito y casta como vos no es mi ejemplo de vida. Chau».
La última palabra quedó para la jefa del bloque libertario, quien cerró el intercambio con una comparación futbolera: «Perdón, estaba festejando. Pero los buenos como Messi somos capaces de jugar muchos mundiales. Y para ti, récord: nunca pensé que eras tan mal educada».
Desde el entorno de Bullrich aseguraron que la vicepresidenta rechaza el proyecto por razones ideológicas. «Villarruel no está de acuerdo con la ley, dice barbaridades como que es ‘una ley de mierda’ y que ‘están entregando el país’. Ella tiene un nacionalismo de los años ’30. Es una cosa antigua, vetusta», señalaron.
Pese al intento de postergar el debate, en el oficialismo descartaron cualquier cambio en la agenda parlamentaria. «Hoy se va a hacer la sesión, está el quórum porque ella no maneja eso. Hoy va a haber sesión, no hay ningún indicio de lo contrario», afirmaron desde el sector que responde a Bullrich.
