La victoria ante Inglaterra abrió un frente inesperado para Javier Milei. La bandera por las Islas Malvinas que exhibieron los jugadores, las declaraciones de Lionel Messi sobre la situación social y la versión de un pedido del plantel para que Lali Espósito cante el Himno antes de la final colocaron a la Casa Rosada en una posición incómoda y provocaron respuestas del oficialismo.
La euforia por el pase de la Selección Argentina a la final del Mundial no solo tuvo impacto deportivo. El Gobierno quedó envuelto en una serie de episodios que expusieron la tensión entre Javier Milei y algunos gestos del plantel campeón del mundo, desde el reclamo por las Islas Malvinas hasta las palabras de Lionel Messi sobre la realidad económica del país.
El primer foco de conflicto surgió tras la victoria frente a Inglaterra. Luego del encuentro, los futbolistas exhibieron una bandera con la consigna de que las Malvinas son argentinas, un mensaje que el Presidente cuestionó públicamente. Milei calificó esa actitud como una imprudencia y sostuvo: «No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios».
La reacción presidencial marcó un cambio respecto del vínculo que había buscado mantener con el capitán argentino. Desde el inicio de su gestión, Milei evitó confrontar con Messi e incluso desplazó al entonces subsecretario de Deportes, Julio Garro, después de que reclamara disculpas públicas del seleccionado por los cánticos contra Francia durante la Copa América.
La tensión volvió a crecer un día después por las declaraciones del propio Messi. En una entrevista con TyC Sports, el capitán explicó el valor que tiene el Mundial para los argentinos y vinculó esa alegría con las dificultades económicas que atraviesan muchas familias.
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«Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando», afirmó el rosarino.
Las palabras del futbolista recibieron una rápida respuesta de la Casa Rosada. El vocero presidencial, Adrián Ravier, rechazó la descripción realizada por Messi y defendió la política económica del Ejecutivo.
«No coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes», aseguró Ravier en una entrevista con Infobae TV. Luego agregó: «No dudo de que hay personas que atraviesan esa situación, pero decirlo de manera general da la sensación de que todos viven la misma realidad».
En paralelo, otro episodio sumó tensión en la previa de la final. Durante un programa del canal de streaming AZZ circuló la versión de que integrantes de la Selección habrían pedido que Lali Espósito interpretara el Himno Nacional antes del partido decisivo.
Según ese relato, la propuesta no encontró respaldo en el Presidente, quien mantiene un enfrentamiento público con la cantante desde la campaña electoral. Desde el programa señalaron que «La alternativa que piden los jugadores es la que no quiere el Presidente de la Nación: Lali Espósito», aunque hasta el momento no existió ninguna confirmación oficial sobre ese supuesto pedido del plantel.
Entre la bandera por Malvinas, las declaraciones de Messi y el rumor sobre Lali, la Selección quedó en el centro de una disputa política que el Gobierno no logró evitar, justo cuando el equipo de Lionel Scaloni concentra la atención de millones de argentinos antes de una nueva final del mundo.
