El actual técnico perdió el apoyo de los dirigentes y podría renunciar. El presidente del Xeneize, Amor Ameal, viajaría a Estados Unidos para convencer al “Mellizo” Guillermo, que pide como condición la no continuidad de Riquelme. La segunda alternativa es la llegada de Cagna.
Abel Alves, técnico de Boca, analiza presentar su renuncia en las próximas horas. La gota que parecía rebalsar el vaso fue la derrota como local ante Rosario Central. La Comisión Directiva no lo respalda hace tiempo, y los jugadores tampoco defienden sus planteos tácticos.
Si en la tarde de hoy el “Chueco” no anuncia su remoción, la última chance de revertir la historia sería el próximo jueves, ante el siempre complicado Colón de Santa Fe.
Los dirigentes de Boca tienen decididos no forzar su renuncia. Y no porque aún les queda una cuota de respalda hacia el entrenador, sino porque no encuentran quién lo puedo reemplazar en el corto plazo.
El presidente de Boca, Amor Ameal, viajaría en las próximas horas a Estados Unidos para tratar de convencer a Guillermo Barros Schelotto, quien espera alguna definición porque de aceptar la propuesta deberá desvincularse de una manera elegante del Columbus Crew, club con el que tiene contrato hasta diciembre próximo. Ante la dificultad de conseguir a los experimentados Carlos Bianchi y Marcelo Bielsa, el nombre fuerte que tiene en mente Ameal es el de Guillermo. El puesto de ayudante de campo sería para su hermano mellizo, Gustavo, que está ganando experiencia en Paraguay.
Más allá de las cuestiones económicas que podría plantear el club, Guillermo tiene varios pedidos que hacerle al presidente xeneize antes de firmar el contrato. La primera es que en el equipo es imprescindible Martín Palermo, no así Juan Román Riquelme. La segunda es la de contar con un plantel de jugadores experimentados mezclados con juveniles. La tercera, tiempo necesario para comenzar con el proyecto que tiene en mente: refundar a Boca Juniors, dejar en el pasado los últimos 16 meses de crisis y llevar al club nuevamente a lo más alto del continente.
“El Mellizo” ya le planteó a la Comisión Directiva que no quiere asumir responsabilidades de otros: si le abren la puerta a él, se la tienen que cerrar a Riquelme.
Tras la renuncia de Miguel Angel Russo, en 2007, tras la derrota ante Milán en Japón, el por entonces presidente de Boca, Pedro Pompilio, entabló conversaciones con Guillermo para que asumiera el cargo de DT. En esa oportunidad, Riquelme le advirtió a Pompilio que no contratara al platense.
De no cerrar la negociación con el Mellizo, las otras alternativas son Diego Cagna, que vivió una exitosa experiencia con Tigre, mantiene buena relación con Palermo y un vínculo aceptable con Román. En tercer lugar se encontrarían Jorge Bermúdez, Fernando Gamboa y Julio César Falcioni.
