Estas declaraciones tuvieron una fuerte repercusión en Europa ya que fueron levantadas por los principales medios de Gran Bretaña.
La tensión entre Argentina e Inglaterra por las Malvinas resurgió luego de que las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel repercutieran en los medios británicos. Motivado por la posibilidad de que Estados Unidos deje de apoyar al país europeo en la disputa por el archipiélago, la titular del Senado aseguró que si los isleños se sienten ingleses debían irse al viejo continente.
“Hoy más que nunca, las Malvinas son argentinas”, escribió Villarruel en X. “La discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre estados, por lo tanto el Reino Unido debe discutir bilateralmente con Argentina el reclamo que mantenemos por razones legales, históricas y geográficas. Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino; no son parte de la discusión“, añadió la vicepresidenta.
En respuesta a un usuario que sostenía que “los isleños son argentinos”, Villarruel replicó: “Si se sienten ingleses, que vuelvan a los miles de kilómetros de distancia donde está su país.”
Estas declaraciones tuvieron una fuerte repercusión en Gran Bretaña ya que fueron levantadas por los principales medios locales. De esta manera , el portavoz oficial del primer ministro Keir Starmer respondió: “La posición del Reino Unido es clara y no va a cambiar. Es una postura histórica e invariable, y así permanecerá.”
La canciller Yvette Cooper fue más directa: “Las Islas Malvinas son británicas. La soberanía recae en el Reino Unido y la autodeterminación, en los isleños. No podríamos ser más claros”, declaró Cooper, citada por el Daily Mail.
El detonante de la escalada fue la filtración de un memorándum interno elaborado por Elbridge Colby, principal asesor de política del Departamento de Defensa de Estados Unidos. El documento, que circuló en los niveles más altos del Pentágono, listaba opciones para castigar a los aliados de la OTAN que se negaron a respaldar las operaciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán. Entre esas medidas figuraba la revisión del apoyo diplomático de Washington a lo que el texto denominó “posesiones imperiales europeas”, con las Islas Malvinas mencionadas de forma explícita.
Cabe recordar que Gran Bretaña se negó a brindar apoyo a Estados Unidos en la guerra de Medio Oriente. Por este motivo, la administración de Trump podría rever su postura histórica respecto de este conflicto
