Desde la creación de las bitcoins hasta el meme coin promocionado por el presidente, creció una generación que adora a los tecno millonarios y cree que ser ricos es solo cuestión de desearlo.
El escándalo cripto que salpicó en todo su cuerpo al Presidente de la Nación Javier Milei, por haber supuestamente estafado a más de 74 mil personas en todo el mundo, hizo que más personas conocieran a traders y operadores cripto que se manejan hace años en las redes sociales, estafando y engañando a los más jóvenes.
Se presentan como jóvenes influencers, con una supuesta vida de lujos, y te venden que tenés que ser tu propio jefe, que no necesitas ir a la universidad ni un trabajo estable en blanco. Así, te invitan a invertir «como ellos ya hicieron». Vos, guiado por la luz de sus lujos, los seguís.
Sin embargo, estos gurús económicos son, en la mayoría de los casos, simples estafadores que se benefician de tu fracaso.
Sin embargo, una colega explica como detrás de influencers que comparten su furia -y sus músculos- en videos virales en donde golpean paredes y rompen objetos, hay un ecosistema que promueve una masculinidad apegada al riesgo y a los cursos en donde se explica porque lo único que importa es la guita.
En 2008, durante una crisis financiera mundial, Satoshi Nakamoto firmó un artículo en donde se proponía una versión exclusivamente electrónica del efectivo. Ese fue el inicio de la ola, una casualidad ante la crisis mundial.
Desde aquella conformación de la primera criptomoneda (bitcoin) hasta los cripto bro, meme coins y traders transcurrió casi el mismo tiempo que a Erik le tomó convertirse en millonario.
Así, se llegó a crear un ‘Instituto de Traders’, dirigido por Novelli y Walsh en 2020. Agustín Laje y Emanuel Dannan fueron los elegidos para promocionar en sus abultadas cuentas de redes sociales los cursos del Profesional Traders. Allí también daba clases Javier Milei.
Para muchos jóvenes que vienen siguiendo las coordenadas para ser un buen millonario tomando cursos, el consejo del presidente fue un golpe del que muchos todavía no se recuperan. Tanto en los dados en ese instituto, como el del criptogate, como frutilla del postre.

Con información de Euge Murillo para Página12.
