En diálogo con LaNoticiaWeb, el director de del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti e integrante de Carta Abierta, no ve con buenos ojos al gobernador como candidato a presidente del kirchnerismo. ¿Quién es su candidato? El caso Boudou y los hechos de corrupción en la década K.
LaNoticiaWeb estuvo presente en el lanzamiento de la Secretaría de Coordinación para el Pensamiento Nacional, presidida por el filósofo Ricardo Forster. Al finalizar el acto, dialogamos con el director de del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti e integrante de Carta Abierta, Eduardo Jozami.
Usted ha planteado el debate si el kirchnerismo es o no la superación del peronismo.
Sí, yo planteo ese debate y no me molesto si me dicen que digo eso. Pero la verdad, con más precisión no digo eso. Digo que puede serlo. Digo el peronismo como movimiento contradictorio y al mismo tiempo como movimiento representativo de la mayoría de los sectores populares argentinos. Es un movimiento que está siempre como esperando una superación. Eso lo planteó Cooke cuando decía, “si no somos capaces de cumplir con nuestro cometido histórico, vendrán otros movimientos”.
¿Esta intención del kirchnerismo de superar al peronismo corre peligro frente a una no re-reelección de CFK?
Yo creo que sí. Corre peligro que el kirchnerismo no siga avanzando en el camino de una profundización del peronismo y corre peligro el mismo peronismo de alguna manera, si llegáramos a pensar en un retorno a los años 90. Esto ya Carta Abierta lo ha advertido, yo lo he dicho muchas veces con nombre y apellido muchas veces. Pero todavía estamos a un año y pico del 2015. Entonces, además de señalar los peligros, que hay que seguir haciéndolo, hay que ver cómo nos juntamos, como hay grandeza de todos los sectores para posibilitar que el 2015 no sea esa continuidad, con diferencias que muchas veces encubre liza y llanamente la vuelta de página para iniciar un proceso distinto, sino que podamos garantizar la continuidad de un proyecto, que tiene que reconocer que hay cosas que corregir, pero que debe retomar lo central y fundamental de lo que ha sido este proceso de cambio y transformación de la sociedad argentina.
Hace unos días dialogamos con Horacio González y el nos decía, con nombre y apellido: “A Daniel Scioli no lo votaría dentro del FPV”
Yo estoy empeñado, quizás más en la lucha política que Horacio, entonces prefiero no decir hoy que no voy a votar a alguien que salga electo en una interna, porque en ese caso no participaría en la interna yo...
Por eso del que “pierde acompaña”.
Claro. Pero lo que voy a decir es que voy a hacer todo lo posible, en mi modesto esfuerzo, para que el candidato del kirchnerismo no sea alguien que ha ignorado los aspectos fundamentales del proyecto como ha sido el caso de Daniel Scioli.
¿Tiene alguna simpatía en particular?
No, porque tengo muchas simpatías, algunas obvias. Hay un precandidato a presidente del FPV que fue mi compañero de celda (NdeR: se refiere al legislador porteño Jorge Taiana). Hay otro como el gobernador de Entre Ríos que me merece una simpatía muy grande por la forma como plantea con fuerza su rechazo a cualquier política como las que antes criticábamos. Hay otra figura como Agustín Rossi que estuvo ligado a lo mejor del kirchnerismo. Puede haber algún otro que aparezca, seguramente. Lo importante en el terreno político-intelectual, donde nosotros estamos, es fijar posturas más generales. Decir cuáles son los requisitos que debería tener un candidato del kirchnerismo en 2015. Cuando hablo de esto no digo cosas muy “puntillosas”. Simplemente el que recoja los aspectos fundamentales de este proceso de transformación y esté dispuesto a continuarlo.
¿Cree que el procesamiento de Boudou y de otros ex funcionarios del kirchnerismo mancha esta década kirchnerista que intelectuales importantes como usted acompañan?
Yo no lo siento ni pienso en ese sentido, porque el problema es preguntarnos en qué medida esto afecta nuestra imagen, la del kirchnerismo, la del gobierno, frente a la opinión pública y reaccionar del modo más adecuado frente a eso. Esta es una cuestión difícil. Es cierto que la oposición utiliza el caso Boudou de una manea indignante, si uno tiene en cuenta la pasividad que se observa frente al procesamiento por ejemplo de Macri, en el caso e los grandes medios. Es cierto, hay una tradición que dice que los gobiernos populares argentinos siempre fueron atacados por el costado de la corrupción. Yo recuerdo que era un joven, me llevaron a fines del 55, a ver una exposición que se había hecho con las joyas y los lujos de Perón y Evita, una cosa tremenda. Los autos, las joyas, los tapados de piel de millones de pesos. Y en ese momento se iniciaron montones de causas contra los funcionarios y después resulta, no digo que no hubo casos de corrupción, que la gran mayoría de esos casos desparecieron y se vio que eran sólo inventos. Yo creo que frente a eso, nosotros no podemos negar que la corrupción es un problema, es un problema sistémico que está en el aparato del estado argentino y en el mundo empresarial argentino. Pero frente a eso no hay que tener una actitud desprevenida, porque el gobierno hoy está recuperando su política en al área de transporte. Sería tonto no reconocer que eso tiene que ver, no sólo con las consecuencias sociales tremendas del problema de los ferrocarriles, sino también con las denuncias contra funcionarios anteriores que han estado en connivencia con las empresas. Ante eso tenemos que estar muy atentos, es razonable que estemos preocupados en dos niveles. Cómo hacemos para que esto afecte lo menos posible la imagen de nuestro gobierno y al mismo tiempo en una mirada más de largo plazo, la vieja relación entre corrupción y política todavía tiene varios tomos para escribir.
