La agenda incluiría reuniones con el premier laborista Keir Starmer y con Nigel Farage, referente de la ultraderecha británica.
El viaje de Javier Milei al Reino Unido, que comenzó a gestarse en octubre de 2024 cuando recibió en la Casa Rosada a Boris Johnson, vuelve a ocupar la agenda diplomática. En aquel encuentro, el ex primer ministro británico lo entusiasmó con la posibilidad de presentarle a Mick Jagger, un ídolo personal del Presidente, y desde entonces se trabaja en la organización de una visita oficial que podría concretarse tras su paso por Israel a fines de abril.
La Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, y la embajadora Mariana Plaza están abocados a delinear la agenda, que incluiría reuniones con el premier laborista Keir Starmer y con Nigel Farage, referente de la ultraderecha británica. Sin embargo, el viaje enfrenta obstáculos: la falta de avances en conversaciones bilaterales, la frustrada reunión de Quirno con Yvette Cooper en la cumbre de seguridad de Múnich y la cancelación de la visita de un funcionario del Foreign Office a Buenos Aires reflejan la tensión persistente por el conflicto de soberanía en el Atlántico Sur.
Mientras Milei consolida su vínculo con Israel —donde será distinguido con la “Medalla de Honor Presidencial” y participará en actos oficiales junto a Benjamín Netanyahu—, la relación con Londres se muestra más áspera. El Reino Unido exige a la Argentina reactivar vuelos hacia las islas, levantar sanciones a petroleras que operan en Malvinas y aceptar la política pesquera local, a cambio de escasas concesiones.
En paralelo, el diario The Telegraph destacó que las Falklands se encaminan a convertirse en un “nuevo Dubai” con la explotación petrolera del yacimiento Sea Lion prevista para 2028, lo que podría generar ingresos multimillonarios para el gobierno isleño.
El contexto regional tampoco favorece a Buenos Aires: Brasil firmó un acuerdo estratégico con el Reino Unido y Chile mantiene vínculos estrechos con Londres, mientras que en Malvinas avanza la primera explotación de petróleo comercialmente viable. En este escenario, Milei insiste en el reclamo de soberanía, aunque con declaraciones que generan contradicciones, como cuando sugirió que los isleños serían argentinos “cuando así lo deseen”, una postura que se aparta de la histórica posición argentina.
La diplomática Plaza, que busca consolidar su rango de embajadora, apuesta a que el viaje abra la puerta a un acuerdo comercial con el Reino Unido o, en su defecto, a un entendimiento en el marco del Mercosur. Pero la incógnita sigue siendo si Londres aceptará discutir una agenda concreta con Buenos Aires en medio de las tensiones por Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.
