El politólogo y referente de Patricia Bullrich en San Martín respaldó el documento opositor sobre la muerte de Gutiérrez en Santa Cruz: “Tiene que primar una postura firme, no puede haber silencios. El comunicado no habla de vinculaciones con Alberto o con el actual gobierno”. Y agregó: “Cuando las falencias sanitarias y económicas se hacen más evidentes, al gobierno se le volvió necesario reinstalar algunos temas”.
LaNoticiaWeb entrevistó al politólogo y director general de Enlace, Recursos y Estudios de La Plata, Matías Lobos, uno de los referentes del espacio de Patricia Bullrich en San Martín, distrito donde Lobos trabaja territorialmente.
Más allá del nombre formal de la fase de la cuarentena, ¿qué etapa o qué momento creés que está viviendo la sociedad del AMBA respecto al confinamiento?
Tengo una mirada muy concreta. No soy epidemiólogo, puedo dar una mirada de politólogo que analiza y hace política comparada entre países. Todos sabíamos, cuando empezó, que la pandemia produciría daños en la salud y en la economía. En un modelo se decidió mitigar los daños en salud; en el otro modelo, mitigar los daños en economía. En los dos modelos hubo resultados. En el primer caso, los países hicieron aislamiento obligatorio, con una política de salir a buscar el virus. Ningún país europeo estuvo más de 60 o 65 días con cuarentena. Otros países no entraron en cuarentena, como EE.UU. y Brasil, que muestran indicadores económicos buenos. En Argentina no tomamos ninguno de los dos modelos. Dijimos que íbamos a tomar el modelo 1, pero después de cien días, en el AMBA, en vez de liberar actividades te llevan a fase 1, entonces la gestión no fue correcta. Ni hablar del deterioro de la economía, los indicadores nos dicen que tendremos el estancamiento y la recesión más fuertes del mundo. No hicimos bien el modelo 1 y no priorizamos los temas económicos.
La pandemia y la cuarentena es una problemática única en la historia del país. En Nación y en Provincia se tienen miradas similares, y en Ciudad se tomaron algunas medidas distintas, pero para los tres gobernantes es un problema único, sin precedentes. Estos gobernantes son de partidos políticos distintos.
En los primeros 45 días, se generaron condiciones donde uno presuponía que podía haber una política de unidad muy fuerte. Se dieron tres cosas: un consenso social muy fuerte de que tenía que haber un aislamiento obligatorio fuerte; se vio a los políticos gobernantes de distintos signos políticos trabajando en mesas comunes; y parecía que realmente todo iba camino hacia una política de unidad nacional. Después de esos 45 días comenzaron las diferencias políticas, el discurso de unidad se empezó a resquebrajar. El gobierno de Horacio intenta llevar adelante su mirada pero claramente vamos a encarar la cuestión de distinta forma. Después del 17 de julio me cuesta creer que pueda haber diferencias. La gente no aguanta más, las realidades son distintas. Una cosa es la cuarentena y otra cosa es lo que pasa en los barrios. Recorrés un barrio del AMBA y los comercios están con las persianas a la mitad. La gente está trabajando, no le queda otra. Seguir persistiendo en esta idea de que hay un ideal de cuarentena… la práctica social va por otro lado. Se alimenta un doble discurso que no va. La cuarentena termina flexibilizada de hecho. El doble discurso de decir que estamos en cuarentena estricta, pero los gobernantes saben que está flexibilizada, no ayuda ese doble discurso. Hay que transparentar que la cuarentena obligatoria no se puede llevar a la práctica. La gente sabe cuidarse y necesita trabajar. Vayamos a los hechos concretos, no trabajemos sobre discursos.
Hay gestos del oficialismo y de la oposición, como el documento sobre la muerte de Fabián Gutiérrez, que complican que ambos sectores trabajen lo más cerca posible.
En esos primeros 45 días, respecto al clima de unidad nacional, Mario Negri (diputado de Juntos por el Cambio) dijo: señor presidente, usted es el capitán del barco, todos queremos llevar el barco a buen puerto. Eso primó en la oposición los primeros 45 días. Después la gestión sanitaria comenzó a mostrar falencias, sumado el desastre de los indicadores económicos. Se habla tanto del Consejo Económico y Social, pero se deja para después de la pandemia. Debería funcionar desde el minuto cero. La pandemia genera aún más la necesidad de hacer funcionar al consejo. Cuando las falencias sanitarias y económicas se hacen más evidentes, al gobierno se le volvió necesario reinstalar temas que no están en la agenda de la pandemia, y que reaseguran al oficialismo el voto más duro. Aparecieron los ataques a Macri sobre lo que supuestamente hubiera pasado si él era presidente. Se dio la liberación de presos por temas de COVID. La secretaría de Pietragalla desautorizando al presidente, mostrando el kirchnerismo que el poder real lo tienen ellos. Después estuvo el avance sobre Vicentin, con excusas clásicas del kirchnerismo. Frente al fracaso del concepto de unidad nacional, se va hacia un proceso donde Alberto tiene que recostarse sobre el kirchnerismo. El kirchnerismo le genera estas operaciones para que Alberto se tenga que cerrar sobre ellos. Aparece de a poco el cuarto gobierno kirchnerista. Alberto, lejos de parecerse a Churchill, se parece cada vez más a Maduro.
Mencionás que el oficialismo instala temas que le sirven en la polaridad de la grieta. También se podría decir que la oposición actúa a veces con una lógica parecida. Juntos por el Cambio habló de “gravedad institucional” el caso de Fabián Gutiérrez. Cornejo vinculó el crimen con el kirchnerismo. A veces desde ambos lados se actúa con esa lógica innecesaria.
Yo ahí creo dos cosas. Primero, el comunicado que emiten los presidentes de las fuerzas de Juntos por el Cambios, alerta sobre un caso que tiene gravedad institucional. El asesinato de alguien que fue funcionario público, con funciones de secretario privado de Cristina Kirchner, eso le da una gravedad institucional, no estamos frente a cualquier muerte. El comunicado está en ese tenor, en darle gravedad institucional al hecho. El comunicado no habla de vinculaciones con Alberto o con el actual gobierno. Atento a esa gravedad, se toman los recaudos judiciales y legales. Tengo que manifestar un total acuerdo con ese comunicado. También creo que esto abre el debate, dentro del campo opositor, de qué actitud se tiene frente a un gobierno que empieza a radicalizarse y a parecerse más a un cuarto gobierno kirchnerista en versión Maduro, y se aleja de ese modelo de gobierno nuevo y superador de la grieta. En la oposición tiene que primar la postura firme, no puede haber silencio ni especulación. La conducción tiene que ser firme. El electorado del 41% que votó a Juntos por el Cambio lo hizo para que tengamos la firmeza de contener y equilibrar el poder de una democracia. Tiene que primar la conducción del sector firme y convencido de que es nuestro lugar.

