Tanto el intendente como sus colaboradores quieren formar parte de la nueva conducción partidaria, encolumnada detrás de la figura de Alfonsín. Sin embargo, Moreau, que cuenta con el aval de Posse, se muestra intransigente con el retorno de los expulsados, y piensa que García “es un enviado de Kirchner para romper el radicalismo”.
Él quiere volver, pero no lo dejan, por lo menos quienes detentan hoy la conducción partidaria. El intendente de Vicente López, Enrique García, no anduvo con vueltas: “Quiero terminar mi carrera siendo radical”, dijo tras reunirse este verano con Ricardo Alfonsín; no obstante, la conducción de la UCR bonaerense no está dispuesta a abrirle las puertas (ni a sus colaboradores), por lo menos hasta que pasen las internas de mitad de año.
Leopoldo Moreau sin eufemismos dijo en el programa radial Pasa de Todo, “creo que García es un enviado de Kirchner para romper el radicalismo”, e ironizó, “dice que después de Jesucristo nadie hizo tantas obras como Kirchner en Vicente López, pero manda a sus empleados municipales al radicalismo”.
“Una cosa es que nosotros promovamos que vuelva todo el mundo a reunificar un partido que le hace falta a la Argentina y otra cosa es que pisemos el palito de la trampa que nos quieren meter los que quieren dividir al partido”, concluyó. De hecho, un intendente que se fue a la Concertación y volvió fue el de San Isidro, Gustavo Posse, a quien el dirigente ve hoy como un aliado del conurbano. Incluso Posse ya tiene al diputado Norberto Erro jugando muy fuerte en Vicente López.
De esta manera, como parte de la normalización del Comité distrital por ahora no habría amnistías para los funcionarios encolumnados con la gestión del “japonés”. En cambio, del ala más moderada – la afín a Alfonsín - no descartan llegar a un consenso.
También hay intereses contrapuestos. El varias veces legislador y caudillo de zona norte tiene sus propias aspiraciones de conducción partidaria en Provincia. Y García, que presidió en dos oportunidades el comité bonaerense, estaría dispuesto a colaborar para que Moreau se quede con las ganas, por lo que se convierte en un verdadero peligro en la poderosa Primera Sección.
