El desplazamiento de Diego Spagnuolo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se decidió en una reunión a puertas cerradas entre Karina Milei, Guillermo Francos y Santiago Caputo, el tridente político de mayor confianza presidencial.
El desplazamiento de Diego Spagnuolo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se decidió en una reunión a puertas cerradas entre Karina Milei, Guillermo Francos y Santiago Caputo, el tridente político de mayor confianza presidencial.
El encuentro tuvo lugar en la planta baja de la Jefatura de Gabinete y comenzó minutos después del cierre de la sesión en Diputados. La cita se extendió por alrededor de una hora y buscó ordenar la respuesta oficial a los audios que involucraban a Spagnuolo en un esquema de presuntas coimas.
Javier Milei siguió los acontecimientos desde Olivos y delegó en su hermana, en el jefe de Gabinete y en su asesor más influyente la coordinación de la crisis. En ese marco, el trío resolvió tanto la salida del funcionario como la intervención inmediata de la ANDIS.
A la medianoche, la Vocería Presidencial publicó el primer mensaje oficial: “El objetivo es garantizar el normal y correcto funcionamiento del organismo”, señalaba el comunicado que confirmó la designación del ministro de Salud, Mario Lugones, como interventor.
La decisión ya estaba tomada antes de la cumbre, pero el rol de Karina, Francos y Caputo fue ordenar los tiempos y diseñar la estrategia comunicacional. El secretismo del encuentro se quebró con el anuncio en redes sociales, una señal de que la crisis requería respuesta rápida y controlada desde el círculo más estrecho del Presidente.
Lugones, considerado el mayor experto sanitario del oficialismo, asumirá la transición y al mismo tiempo trazará las líneas de una reforma en el sistema de salud que Milei guarda como proyecto reservado.
Mientras tanto, el Gobierno reforzó su frente parlamentario. Los equipos de Francos y Caputo trabajaron en conjunto para sostener el veto presidencial a la ley jubilatoria, que implicaba un costo fiscal mucho mayor que la emergencia en discapacidad. “Si lo de jubilados no se frenaba, la masacre pintaba para seguir; por eso trabajamos juntos”, reconoció una fuente de la Casa Rosada.
El foco de la jornada estuvo puesto en la cumbre discreta que unió a la secretaria general de la Presidencia, al jefe de Gabinete y al asesor político. El llamado “triángulo político” volvió a confirmar que, en momentos de crisis, la toma de decisiones se concentra en un núcleo reducido que maneja la gestión con absoluta reserva.
