En ese contexto, desde la CGT sostienen que en caso de que se abra el debate el primer punto tiene que ser «la reducción de la jornada laboral», aunque uno de los triunviros cegetistas, Héctor Daer, en el Día de la Lealtad durante el programa de streaming de la central, aseguró que «para darse ese lujo, primero van a tener que ganar«.
Más allá del diálogo permanente que mantienen algunos sectores de la CGT con el Gobierno nacional, ninguna de las facciones de la central obrera está dispuesta a dar la discusión para avanzar con una reforma que restrinja derechos adquiridos por los trabajadores.
El Gobierno impulsará una reforma laboral conocida como el «modelo griego»
Para los denominados Gordos de la CGT, sin embargo, si el próximo domingo hay una derrota libertaria, las posibilidades de que el Gobierno nacional pueda avanzar en una reforma laboral en los términos del proyecto anticipado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el último jueves en el coloquio de IDEA, serán menores.
Este lunes, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, aseguró que la reforma laboral que prepara el Gobierno para tratar en el Congreso luego de las elecciones no quitará ningún derecho laboral, entre los que mencionó la indemnizaciones por despidos sin causa.
«Lo que buscamos es consolidar los derechos laborales de los verdaderos trabajadores, los derechos reales, corregir las distorsiones actuales del sistema jurídico y profundizar un marco que permita generar empleo genuino, de calidad y formal. Para ello se están evaluando algunas modificaciones que se discuten principalmente en el Consejo de Mayo, en una mesa donde representantes del sector empresario y del sector gremial aportan con gran compromiso, rigor técnico y profundidad de análisis», afirmó.

Sin embargo, desde la central obrera dan a entender que no van a apoyar ningún proyecto si no están los números en el Congreso. Ni siquiera el pago parcial de la deuda que el Ministerio de Salud mantiene con las obras sociales manejadas por los gremios ($ 62.000 millones) sería un aliciente.
Hace poco, el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, ratificó que hay voluntad para discutir un proyecto de «modernización laboral» que atienda las nuevas realidades del mundo del trabajo, pero advirtió que en ningún caso esa disposición supone aceptar que se recorten derechos de los trabajadores.
