Mientras los organizadores intentan mantener el foco en reformas tributaria y laboral, empresarios y banqueros discuten en off los posibles saltos del billete, que podrían llegar a $1.600 antes de fin de mes.
En los pasillos del 61° Coloquio de IDEA, entre los rumores del Círculo Rojo, algunos estiman que la flotación actual del dólar, con un techo de $1.490, podría superar los $1.600 a partir del 27 de octubre, una vez consumadas las elecciones a nivel nacional.
Los organizadores del Coloquio buscaron centrar los debates en la necesidad de acuerdos con la oposición dialoguista para impulsar reformas tributaria y laboral, que el empresariado viene reclamando desde hace años. Gobernadores de Provincias Unidas, convocados al evento, insistieron en la importancia de que esos cambios normativos tengan un debate federal.
Sin embargo, las conversaciones sobre el dólar siguen en aumento constantemente, a medida que llegan noticias sobre la evolución del rescate de Donald Trump y la influencia del virrey Scott Bessent en la relación entre Javier Milei y Toto Caputo.
“El dólar tiene que flotar después de las elecciones y el Gobierno tiene que empezar a acumular reservas, eso es clave para las inversiones”, comentó el CEO de un importante grupo industrial, atento a las novedades que puedan surgir desde Estados Unidos.
Otro referente, de una petrolera de gran tamaño, sostuvo que el billete seguirá subiendo y pidió desdramatizar. «El dólar, actualmente, no es un problema, porque no hay un fuerte traslado a los precios. Un dólar a 1.500 o 1.600 pesos está bien”, agregó en diálogo con el portal Letra P.
Un consultor que asesora a empresas industriales y energéticas coincidió: “Con un dólar de 1.650 pesos, mis clientes chicos dicen que pueden competir, porque ya hicieron la tarea de ajustar costos. De todos modos, el problema del Gobierno es político, es la falta de consensos”. Para él, una política económica coherente haría más llevadera la transición hacia una mayor apertura comercial y financiera.
En el sector financiero, la discusión sobre la intervención de Caputo persiste. “Caputo debería soltar el tipo de cambio, aunque creen que Economía hará todo lo posible para no perder esa batalla. Hasta hace poco pensaba que las bandas se terminaban después de las elecciones, pero ahora no estoy seguro”, señaló un ejecutivo bancario. “El dólar a 1.750 pesos no sería un drama; habría que bancarse un par de meses de inflación de 2% y listo”, agregó en tono exagerado.
Pronósticos recientes de Morgan Stanley ubican al dólar en $1.700 a fin de año en el mejor escenario para el Gobierno, mientras que un resultado electoral menos favorable para La Libertad Avanza podría llevarlo a $2.000. Eduardo Costantini, en declaraciones a Radio Mitre, defendió la idea de permitir un aumento: “Devaluar, tenemos que devaluar”, sostuvo, por el déficit que el tipo de cambio actual genera en la balanza de pagos.
Este jueves, en Washington, Toto Caputo ratificó ante banqueros que las políticas cambiarias no variarán luego de las elecciones, cualquiera sea el resultado. Ante los ejecutivos de IDEA, dejó un mensaje contundente: “Hemos dejado de lado un modelo de déficit fiscal financiado con impuestos, con deuda y con emisión monetaria, que a lo que llevaba era una depreciación de nuestra moneda, que se traducía en devaluaciones, en mayor inflación y menores salarios”.
“Estamos en un contexto económico mucho más previsible”, agregó Caputo, mientras Bessent operaba con ventas por casi 400 millones de dólares para sostener al peso. La tensión entre rumores, expectativas y movimientos del mercado mantiene al dólar como protagonista involuntario del Coloquio.
