Era un secreto a voces; el kirchnerismo presionaba para subir el gasto. La misiva de la vicepresidenta desnudó las diversas visiones de manera cruda.
«Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su Gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del Presupuesto. El año pasado, con ocasión de presentarse el mismo, se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 (situación que no se verificó como es de público y notorio). Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones».
La frase de la carta de Cristina Kirchner, resume su visión sobre la marcha de la economía, y explica en alguna medida el por qué de la derrota electoral del 12 S, según la visión de la Vicepresidenta. En concreto, reclama pública y abiertamente que el Gobierno inyecte más recursos en la economía, sobre todo en los sectores más castigados de la pandemia, que el domingo no fueron a votar, o se inclinaron por otras opciones.
“A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social”, continuó la Vicepresidenta en su misiva explicando que a esta altura, se está sobrecumpliendo la meta de rojo fiscal previsto para este año.
En esa línea, fue más allá explicitó su deseo: “No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia».
El diagnóstico hecho por la Vicepresidente es claro, y el señalamiento es sobre la política fiscalista llevada adelante por Martín Guzmán, en un contexto de caída del salario, y pérdida del poder adquisitivo por ejemplo en sectores como los jubilados.
