La secretaria general centraliza el manejo parlamentario. La reunión con la tropa libertaria, el control interno y los proyectos que busca impulsar el Gobierno
El funcionamiento parlamentario de La Libertad Avanza quedó bajo una conducción cada vez más centralizada. Desde la Casa Rosada, Karina Milei consolidó un esquema de control sobre los bloques legislativos del oficialismo, con seguimiento permanente de la actividad de diputados y senadores, coordinación a través de grupos de WhatsApp y una supervisión directa de las principales decisiones políticas.
La demostración más reciente de ese esquema ocurrió el último fin de semana, cuando la secretaria general de la Presidencia convocó de urgencia a los legisladores oficialistas a un encuentro con Javier Milei para el lunes en la Casa Rosada.
La elección de la fecha no fue casual. En el Congreso, el primer y el último día hábil de la semana suelen tener escasa actividad, algo que Karina Milei conoce bien. La convocatoria funcionó como una prueba de alineamiento interno: 85 de los 95 diputados libertarios confirmaron rápidamente su asistencia, pese a que no había agenda parlamentaria prevista para esos días. En el Senado, la respuesta fue menos inmediata, aunque la mayoría de los integrantes del bloque también concurrió.
Algunos representantes de provincias patagónicas no pudieron viajar debido al receso invernal y a la falta de pasajes. Incluso, varios legisladores ya habían solicitado evitar reuniones los lunes, un planteo que esta vez no modificó la decisión de la conducción política.
Se trató del segundo encuentro que el Presidente mantuvo este mes con sus legisladores. El anterior había sido el 1° de julio y, en ambos casos, el eje fue el mismo: anticipar la agenda legislativa que impulsará el Ejecutivo. En esta oportunidad, Javier Milei presentó los lineamientos de la futura reforma de la carta orgánica del Banco Central, una de las iniciativas con las que el oficialismo pretende imprimir mayor ritmo al Congreso durante la segunda mitad del año. El objetivo es retomar la iniciativa parlamentaria, pero bajo la supervisión directa de Karina Milei.
El esquema de conducción
La secretaria general puso en marcha un método de trabajo que, según el oficialismo, se sostendrá durante todo el mandato presidencial. La intención es concentrar la coordinación política de los bloques, ordenar la agenda parlamentaria y monitorear el funcionamiento interno de ambas bancadas.
En paralelo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó a cargo de las negociaciones con las fuerzas aliadas para destrabar los proyectos que impulsa el Ejecutivo. Su primera prueba fue el intento de reunir consensos en el Senado para modificar el régimen de Zona Fría, una gestión que encontró dificultades desde el inicio.
Además del control sobre diputados y senadores nacionales, Karina Milei mantiene comunicación permanente con los referentes libertarios de las provincias mediante otro grupo de WhatsApp. Allí coordina la estrategia territorial y busca convencer a varios dirigentes de no competir en elecciones locales para facilitar acuerdos con los gobernadores.
El diseño también apunta a evitar que los principales referentes parlamentarios desarrollen autonomía política. Durante este año, Patricia Bullrich encabezó negociaciones sobre la reforma laboral, intervino en el debate de la reforma electoral y permitió avanzar iniciativas para interpelar al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Frente a ese escenario, la secretaria general reforzó los mecanismos de supervisión, entre ellos un canal de comunicación permanente con el bloque oficialista del Senado.
La experiencia política de Bullrich sigue siendo un activo para el oficialismo. Su capacidad para negociar con los aliados la convirtió en una figura clave dentro de la mesa política. «Si tres veces te dicen que no, no queda otra que replantear la estrategia», suele repetir durante las reuniones de coordinación.
Tensiones que persisten
Las diferencias internas, sin embargo, no desaparecieron. Bullrich continúa manejando sus propios grupos de WhatsApp para coordinar acciones con su equipo y mantener el vínculo con dirigentes aliados. El más reciente fue utilizado antes de la reunión de labor parlamentaria, donde los presidentes de bloque definen el temario de las sesiones.
En la Casa Rosada descartan un enfrentamiento abierto con la titular del bloque oficialista en el Senado, aunque reconocen diferencias por el margen de autonomía que conserva. «Nos dice que están los votos o que no. Es sólo eso. Pero en ningún momento nos desafía», relativizan desde el Gobierno.
En la reunión de la mesa política del martes, por ejemplo, Bullrich expuso las dificultades para reunir respaldo suficiente al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La iniciativa será debatida en la sesión prevista para este jueves, aunque persisten reparos entre los bloques aliados respecto del capítulo que habilita la venta de tierras a extranjeros. Dentro del oficialismo analizan dos caminos: retirar ese apartado o continuar negociando antes de llevarlo a votación.
Otro foco de tensión sigue siendo Santiago Caputo. El asesor presidencial no participó de la reunión encabezada por Javier Milei con los legisladores, aunque uno de los diputados identificados con su espacio, Santiago Santurio, sorprendió durante el encuentro al proponer cambios en la metodología de ponderación del INDEC.
La agenda para el resto del año
Con la conducción parlamentaria ya definida, Karina Milei pretende que el segundo semestre tenga una intensa actividad legislativa, tanto para avanzar con proyectos de gestión como para instalar los ejes políticos de cara al proceso electoral.
Entre las prioridades aparece la reforma de la carta orgánica del Banco Central, presentada por el Presidente ante los legisladores, aunque el texto definitivo todavía no fue enviado al Congreso. Dentro del oficialismo existe consenso para recuperar aspectos del esquema vigente antes de la reforma de 2012, pero persisten diferencias sobre la incorporación de sanciones penales para sus autoridades, una propuesta que genera resistencia entre los aliados.
La reforma electoral continúa, en cambio, sin avances concretos. El Gobierno todavía no logró reunir los apoyos necesarios para eliminar las PASO y la negociación seguirá durante los próximos meses, con la posibilidad de extenderse incluso hasta el verano de 2027. En esa discusión volvió a quedar involucrada Patricia Bullrich, quien días atrás cuestionó públicamente el sistema de adhesiones electorales que ella misma había ayudado a negociar.
Otro punto clave llegará el 15 de septiembre, cuando el Ejecutivo envíe a Diputados el proyecto de Presupuesto. Javier Milei pretende obtener una rápida aprobación para transmitir previsibilidad a los mercados financieros. El Presidente apuesta a cerrar el año con una nueva reducción del riesgo país, mientras Karina Milei continúa al frente de las negociaciones parlamentarias para sostener esa estrategia.
