Se requieren 100 millones de dólares y actualmente se buscan inversores. Hay voces dentro del Jockey Club que se expresan en contra del proyecto, incitado por el presidente Burno Quintana.
El Jockey Club de San Isidro avanza en una operación millonaria de grandes dimensiones en el Hipódromo de San Isidro. Jorge “Corcho” Rodríguez, actualmente investigado por evasión fiscal agravada, es uno de los hombres detrás del proyecto de un estadio de 5 hectáreas en avenida Santa Fe y Márquez.
“La obra es única en su tipo y clave para la zona Norte, que carece de un lugar para eventos masivos”, se entusiasma el presidente del Jockey Club, Bruno Quintana.
Tal vez porque el nombre de Rodríguez, socio comercial del fallecido Rodolfo Galimberti, dirigente de la organización Montoneros, suena provocativo para muchos miembros del tradicional club, Quintana enfatiza que firmaron un pre-contrato con Jorge Born hijo. “Pertenece a un grupo familiar que factura US$ 3.500 millones al año”, señaló. Rodríguez se presenta como socio de Born en el emprendimiento.
Quintana, que lleva una década como titular del Jockey, un cargo vitalicio, señala que el Club concesiona el terreno por 30 años y luego el mega estadio pasaría a ser de propiedad de la institución.
Uno de los impulsores de la iniciativa fue Horacio Bauer, vocal del exclusivo Jockey, cuya vida profesional se desarrolló en el grupo Werthein. Es el padre de Tristán, funcionario kirchnerista a cargo del Sistema de Medios del Gobierno.
Ya trascendió que en el propio directorio del Jockey hay comentarios en contra del proyecto. Quintana sale al cruce y justifica que no pueden contar con las máquinas traga monedas como las que tiene su competidor Palermo, de la mano de Cristóbal López. Así las cosas, la participación del Hipódromo de San Isidro en el mercado del juego cayó abruptamente del 25% al actual 0,5%. “Tenemos un montón de tierra ociosa que no queremos vender y decidimos buscar recursos”, amplió.
Rodríguez contó que hace tiempo que acaricia la idea del estadio. “Estoy en el negocio del entretenimiento y acercamos el proyecto al Jockey”.
Con la inspiración del arquitecto Carlos Ott, que construyó la Opera de la Bastilla en París y diseñó la ampliación del Malba en Buenos Aires, imaginaron el estadio que bautizaron “Arena” y requiere US$ 100 millones. La construcción está a cargo de la empresa inglesa Bovis y de Tecnomat, de capitales argentinos. Rodríguez comentó que se encuentran en la etapa de conseguir financiación. Y negó, como había circulado, que el grupo Werthein fuera de la partida.
De momento, la obra entró en ese farragoso período que consiste no solo en conseguir inversores que aporten plata, sino en los permisos y la aceptación de los vecinos. Un primer paso será la aprobación municipal y la del gobierno bonaerense. Lo que todavía falta no es poco.
EL PROYECTO
El mega estadio fue bautizado Arena. La idea es que se utilice para espectáculos artísticos y deportivos. Se ubicará en la intersección de las avenidas Santa Fe y Márquez. Habrá tres subsuelos de estacionamiento.
En la sala principal, de 55.000 m2, estará el estadio para un máximo de 15 mil espectadores. Contará con plataformas que permitirán cambiar su configuración según el uso. Se edificará un complejo de 3.000 m2 para banquetes, con capacidad para 2 mil personas. Ambas salas podrán usarse de manera simultánea.

