Superada la semana de shock luego del intento de magnicidio a Cristina Kirchner, el espacio ligado al vicepresidenta vuelve a la carga con la agenda electoral y judicial.
Superada la semana de shock luego del intento de magnicidio a Cristina de Kirchner, y sin posibilidad de dialogo con la oposición por ahora, el kirchnerimso vuelve a la carga e impone la agenda de lo que más le preocupa y ocupa.
Comenzó tímidamente esta semana cuando se empezó a discutir la posibilidad de suspender las PASO. Varios funcionarios de peso se refirieron el tema: Axel Kicillof y Lucas Ghi entre otros. Incluso, tal como contó LaNoticiWeb, fue tema de discusión en el asado reservado que mantuvo Máximo Kirchner con intendentes y funcionarios bonaerenses.
Pero si de ofensivas hablamos, lo sucedido en el Senado, donde preside la propia vicepresidenta, da una clara muestra del despertar político del cristinismo luego del atentado. Allí cosechó un triunfo legislativo en un tema que consideran crucial: la reforma dela Corte Suprema de Justicia, con un proyecto que tuvo varias modificaciones para encontrar adhesiones con legisladores aliados y que busca que la Corte pase de estar integrada por 5 a 15 magistrado. El pliego obtuvo media sanción el jueves a la noche.
#Senado Oscar Parrilli en el debate de ampliación de miembros de la Corte Suprema de Justicia. https://t.co/glVzHq8ht8
— Oscar Parrilli (@OscarParrilli) September 23, 2022
Para eso, el peronismo necesitó de los “tres mosqueteros” que salieron otra vez en auxilio de los proyectos de Cristina Kirchner. Alberto Weretilneck, que a la distancia gobierna Río Negro; Magdalena Solari Quintana, que responde Carlos Rovira, el hombre fuerte de Misiones; y Clara Vega, la riojana que entró por la oposición y ahora vota siempre… en contra de la oposición.
Oscar Parrilli fue el que pronunció el discurso más agresivo contra la Corte Suprema. Dijo que está integrada por “cuatro mafiosos” que, entre fallo y fallo, “extorsionan a la democracia”. Pero también, lanzó munición gruesa contra Estados Unidos, después de las señales de concordia que desde la propia Cristina Kirchner hasta Roberto Baradel y Pablo Moyano, se venían prodigando.
Como sea, el espacio a fin a Cristina Kirchner volvió a ofensiva con los dos temas que más le preocupan: lo electoral y lo judicial. Esto último con más fuerza por una simple razón, Cristina está siendo juzgada en el causa conocida como Vialidad, donde fiscal Diego Luciani pidió 12 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos para vicepresidneta,
Una causa contra la Constitución.https://t.co/eOpA9Uyill
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) September 23, 2022
Esta semana fue el turno de los alegatos de la defensa y lo cerró este viernes la propia Cristina. Con la atención de todo el arco mediático y de todos sus militantes que la miraban por la diferente plataformas que lo trasmitían en vivo, la ex presidenta de la Nación habló por más de 3 horas y aseguró que que «se desmontaron las mentiras de los fiscales Luciani y Mola”.
«Todo esto que pasó en estas jornadas lo vamos a compendiar, lo voy a subir a mis redes, para que el mundo pueda observar lo que fue este juicio. Una ventaja del Zoom, que a mí no me gustaba», lanzó la vicepresidenta, quien advirtió que se trata de «un claro caso de prevaricato».
De esta manera, en tan solo una semana el kirchnerismo pasó de intentar abrir un canal de diálogo con la oposición para preservar la democracia, a ensayar una fuerte ofensiva contra la Justicia y hablar de cambios en las reglas juego de as elecciones del año que viene.
