La Vicepresidenta destacó la labor de Beraldi, se reivindicó peronista y atacó los argumentos de Luciani.
Cristina Kirchner comenzó puntual su alegato en el juicio por la obra pública. Destacó como ventaja el uso de Zoom y calificó las intervenciones del fiscal Diego Luciani como «artísticas y grandilocuentes».
La vicepresidenta y principal acusada en el juicio le pidió formalmente al Tribunal que al final de la etapa de alegatos se haga una extracción de «testimonios de todos y cada uno de los hechos donde confrontados los dichos del fiscal con la prueba obrante en autos queda demostrado que Luciani y Mola mintieron en el alegato final de acusación».
«Estamos ante un caso claro de prevaricato», dijo. Antes había halagado el trabajo de sus abogados defensores Carlos Beraldi y Ary Llernovoy. «Se desmontaron las increíbles mentiras de Mola y Luciani», valoró.
La presidenta del Senado enumeró tres casos en los que para ella fue desestimada la acusación fiscal: el documento de Vialidad Nacional que decía que supuestamente no se le debía nada a Lázaro Báez, su supuesta reunión con ese empresario y los mensajes extraídos del celular de José López.
Hizo una exposición técnica sobre las interpretaciones de la ley con la Constitución y el Código Penal sobre la mesa para «ver cómo encaja este juicio en el sistema jurídico argentino». A partir de ahí apuntó contra la acusación fiscal: «Dicen que esta asociación ilícita fue pergeñada para hacer 51 contratos viales en la provincia de Santa Cruz (…). Es decir, militamos toda una vida para 51 obras viales».
«Fue intendente, gobernador y su llegada a la presidencia debe haber sido una de las cosas más aleatorias que ha tenido la historia contemporánea. Llegó de chiripa en medio de una crisis monumental», esgrimió.
El abogado Beraldi de la vicepresidenta derribó otro punto de la acusación en la que el fiscal Sergio Mola había estimado en 5.321 millones de dólares el monto del perjuicio por los supuestos delitos de corrupción.
«Nos hablan del caso más importante de corrupción de los últimos 40 años y vemos un temperamento que es insostenible. La Fiscalía dice que el supuesto perjuicio estaría ‘más o menos’ en el orden de los 5 mil millones de dólares pero reconocen que ‘no es científico'», dijo.
Y siguió: «No es serio que hablen de un promedio de dólar. ¿Pero en qué quedamos? Es el caso más trascendente y no tienen una estimación seria del perjuicio. Esto solo surge del nivel de improvisación que tienen».
Antes había rechazado la hipótesis de la Fiscalía de que las obras que se le habían adjudicado y pagado a las empresas de Lázaro Báez eran las únicas que estaban con bajo nivel de avance a pesar de que supuestamente habían sido pagadas. Pidió analizar la situación en conjunto de todas las obras del país y detalló: «En agosto de 2016, 182 obras registraban un avance inferior al 25% y al menos 332 tenían un avance inferior al 50%».
Fue entonces nuevamente crítico de la actitud de los fiscales. «La Fiscalía efectuó una valoración sesgada porque no comparó la situación de las obras en Santa Cruz con el resto del país. (La Fiscalía) no hizo nada, jamás se solicitó una pericia y se fraccionó el expediente para dejar afuera testimonios», dijo.
