La diputada nacional y titular del PJ de San Martín había cerrado el 2009 con mucho peso en las discusiones por las leyes de Medios y de Reforma Política. En Mar del Plata la postularon como gobernadora de Duhalde, y el caudillo también dijo que la quiere en un virtual gabinete. Además, fue la referente que consiguió el amparó para frenar el DNU que crea el Fondo del Bicentenario.
El nuevo año político de Graciela Camaño comenzó unos cuantos días antes del primero de enero. Ya para el 10 de diciembre, en la sesión parlamentaria para el recambio de legisladores, la diputada tocó la campanilla para abrir el encuentro aprovechando su cargo como presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales. El gesto obligó al kirchnerismo a bajar al recinto y selló la confirmación del alejamiento de la titular del PJ de San Martín de las filas oficialistas.
Lo cierto es que Camaño ya venía acaparando la atención con su trabajo en las discusiones por la Ley de Medios y por la Ley de Reforma Política. Ya desde entonces, la legisladora venía sembrando el terreno para un buen comienzo de año, algo que se confirmó durante los primeros días del 2010.
Junto a su marido Luís Barrionuevo estuvo el mes de enero, como todos los años, en el balneario Punta Mogotes de Mar del Plata. El matrimonio tiene una hermosa casa con pileta, pero nunca esquiva la visita playera para conversar con los bañistas. En “La Feliz”, Camaño tomó relevancia en el armado del proyecto “Duhalde Presidente”. Participó de la inauguración de un local partidario y su nombre empezó a sonar como posible gobernadora bonaerense de ese espacio.
Barrionuevo la postuló en un reportaje en el semanario Perfil, pero ya antes el diputado provincial Carlos Acuña la mocionó en el asado en el hotel Sasso. Incluso el caudillo lomense la nombró anticipadamente como una integrante de un futuro gabinete.
Para confirmar la presencia de Camaño en este espacio, vale el dato de que Eduardo Duhalde ha visitado la casa de la diputada nacional en varias oportunidades en este último tiempo.
Camaño ganó lugar preferencial en los medios como nueva referente de la Cámara baja. Advirtió que la presidenta utilizaría en exceso los DNU apenas unos días antes de la novela de Redrado y el Banco Central. Junto a un grupo de diputados del peronismo disidente presentó una acción de amparo al que la jueza María José Sarmiento le dio lugar para frenar la puesta en funcionamiento del decreto que crea el Fondo del Bicentenario con reservas acumuladas. Además, fue una de las que impulsó el pedido de reuniones parlamentarias a mediado de enero para analizar los decretos.
Graciela Camaño fue y vino a Buenos Aires en varias oportunidades. Quiere que la comisión de Asuntos Constitucionales que preside sea la primera en funcionar apenas de inicio el mes de febrero. Busca que el tema del Fondo del Bicentenario y el famoso DNU de desendeudamiento sea tratado gracias a la autoconvocatoria del Congreso, si la presidenta insiste en demorarlo hasta marzo. Trataría además una cuestión muy delicada para el Gobierno: la reforma del Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de designar y remover a los jueces, que hoy cuenta con mayoría K.
