En las filas amarillas meten tensión tras las PASO, y quieren un nuevo esquema en caso de consolidarse la victoria de los «halcones».
Las internas en Juntos por el Cambio y en el PRO habían quedado contenidas por el resultado de las PASO y la necesidad en la coalición opositora de cerrar las heridas para enfocarse en la disputa con el kirchnerismo de cara a las generales.
Aun así comenzó a asomar una nueva pulseada entre duros y moderados, esta vez por el posicionamiento y los cargos en la Cámara de Diputados. La ratificación o los cambios en las autoridades parlamentarias será después de la elección de noviembre, cuando quedará confirmada la cantidad de legisladores electos por cada bloque, aunque a partir del resultado de las primarias cada sector empezó a sacar cuentas para pelear por los lugares.
El ala dura referenciada en Patricia Bullrich, adelantaron que reclamarán un perfil duro y “equilibrio” en los cargos, con el supuesto respaldo de unos 25 diputados. En el sector liderado por Horacio Rodríguez Larreta desestimaron ese número y las exigencias sobre la postura de la bancada.
“Vamos a dar una discusión por el posicionamiento político del bloque. La sociedad tiene que entender que es un espacio opositor de construcción de una alternancia al actual Gobierno nacional”, dijo Gerardo Milman, quien trabaja de manera conjunta con Bullrich.
Desde la noche de la victoria de Juntos por el Cambio en las PASO, los integrantes del ala dura salieron a discutir la instalación de Rodríguez Larreta como principal vencedor y pasaron factura por el discurso más intransigente de los candidatos en el tramo final de la campaña. Es que candidatos como María Eugenia Vidal, o el propio Diego Santilli, tuvieron que endurecer sus discursos, para poder captar una mayor porción de votantes.
Con el respaldo de Rodríguez Larreta y Vidal, Cristian Ritondo buscará continuar como jefe de la bancada. Desde el ala moderada, buscan desestimar las tensiones y entienden que es una instalación de “los halcones”.
Más allá de las versiones, lo que vuelve a evidenciarse son las tensiones entre las dos grandes vertientes de los amarillos, que anticipan lo que será la pelea por el 2023. Por ahora, los buenos resultados de las primarias y el objetivo del 14N, encapsularán las tensiones.
