El funcionario estaba encargado de la distribución de comida a comedores y organizaciones sociales. La ministra Pettovello puso en marcha una investigación por productos con fecha próxima a vencer. Grabois se había presentado ante la Justicia para denunciar la situación
La información que se conoció el miércoles pasado sobre las más de cinco mil toneladas de alimentos almacenados en uno de los galpones de Capital Humano alimentó el clima de rumores, incomodidad e incertidumbre sobre un área desafiado por diversos frentes. Hoy finalmente terminó de decantar y terminó con la denuncia del secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, Pablo De la Torre.
El manejo de las políticas alimentarias fue el motivo central detrás de la espiralización, aunque no el único. Parada sobre las irregularidades detectadas durante la gestión anterior –muchas de las cuales fueron llevadas a la Justicia– la cartera que conduce la ministra Sandra Pettovello impulsó un cambio en el esquema de asistencia que frenó el reparto de mercadería en los comedores comunitarios.
La reconfiguración del sistema, todavía incipiente, le valió al Gobierno una secuencia de movilizaciones en su contra por parte de las distintas organizaciones sociales desde el inicio de gestión. También sembró de desconcierto a la secretaría que comanda Pablo De la Torre, máximo responsable del área social, algunos de los cuales, en desacuerdo con la política alimentaria, se alejaron de sus funciones antes de ser designados.
Algunas fuentes señalan que éste fue el principal contrapunto entre la ministra Pettovello –intransigente con su política contra la “intermediación”–, y De la Torre, hermano de Joaquín de la Torre, el exintendente de San Miguel, la cantera política de la secretaría. “No podes dejar de repartir alimentos”, deslizó una fuente que conoce el pensamiento de De la Torre, que confirmó que los últimos sucesos reflotaron las diferencias entre la ministra y el secretario, asordinadas –aunque cada vez menos– por las voces oficiales.
Fue un honor ser parte del Gobierno Nacional durante estos meses. Seguiré trabajando por nuestra Patria desde el lugar que me toque.
Pido a Dios que ilumine al presidente Milei en la enorme tarea que es sacar a este país adelante.— Pablo de la Torre (@dlTorrePablo) May 30, 2024
“Pablo no tiene el control del tablero”, se quejaba más temprano alguien de su entorno, antes de que se oficializara la salida de De la Torre. El reclamo tuvo una escenificación temprana: ante una de las muchas manifestaciones que se dieron frente a las oficinas del ministerio en el barrio de Retiro, fue la propia ministra le puso el cuerpo al tema alimentario al afirmar que atendería de a uno quienes tuvieran hambre.
El abogado y dirigente de Argentina Humana, Juan Grabois, había advirtió antes de que se conociera la decisión de Pettovello que la información oficial ingresada a la causa demuestra que entre los alimentos acopiados en galpones hay leche en polvo de próximo vencimiento. “Según la información oficial ingresada por el gobierno nacional a la causa por incumplimiento de deberes de funcionario en la que está imputada Pettovello, hay en los galpones del gobierno no cinco sino seis mil toneladas de alimentos; para colmo 339.867 kg de leche en polvo que rinden 2.718.936 litros de leche líquida que se vencen en julio y todavía no presentaron el cronograma de entrega”, denunció Juan Grabois en redes sociales. Y reclamó: “En total hay 924.970 kilos de leche. ¡Repartan la comida, sinvergüenzas!”
“De las entregas realizadas hasta hoy pocas tienen que ver con emergencias. Se derivaron a instituciones religiosas, municipios y provincias. Incluso un conocido movimiento piquetero recibió 225,050 kg de alimentos”, planteó Grabois y cuestionó que “esté desabasteciendo el 90% la red de ayuda social que tejimos durante décadas para abordar los problemas básicos que ni el estado ni el mercado resuelve en un contexto de duplicación de la extrema pobreza”.
