Algunos dirigentes políticos y analistas repitieron durante los meses más duro de pandemia que este año el estallido social se iba a comparar con el de 2001. Si bien la semana pasada hubo piquetes importantes y marchas en algunos accesos, quedaron muy lejos las imágenes violentas. El peronismo en el poder y un creciente gasto social, las claves para la calma de fin de año.
Muchos analistas económicos, cuando se acerca fin de año, publican informes donde recuerdan los distintos pronósticos desacertados de los economistas habituales de los grandes medios de comunicación.
Este año también se deberían hacer notas con los pronósticos políticos y sociales que no terminaron de coincidir con la realidad, sobre todo para este último mes del año.
«Para fines de agosto, vamos a estar en una situación como la del 2001», avizoró el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, en julio pasado. En agosto, el expresidente Eduardo Duhalde hablaba en términos parecidos: hizo referencia a «un escenario evidentemente peor que el 2001» que «puede terminar en una especie de guerra civil».
Desde el oficialismo muestran como un triunfo la cierta calma lograda en diciembre. La gran mayoría del peronismo está en el poder, a través del Frente de Todos, y el oficialismo controla las barriadas populares, esos dos condimentos son necesarios para mantener esa tranquilidad.
Pero la calma fue lograda sobre todo por la gran cantidad de dinero que hubo en gasto social , que en diciembre incluso superó a lo girado el mes de noviembre.
El Ministerio de Desarrollo Social inyectó durante este mes $63.000 millones en distintos planes ya vigentes, el triple de lo que suele invertir el Estado en estos rubros en un mes común.
La duplicación de los montos de los beneficiarios de la tarjeta alimentaria, refuerzos del bono Potenciar Trabajo y hasta un bono de $5000 para trabajadoras en los merenderos conforman el combo con el que el Gobierno intenta compensar la escalada inflacionaria y, a la vez, la suspensión del IFE (la última tanda se distribuyó a fines de septiembre) que cobraron cerca de 9 millones de personas y que ya no figura en el presupuesto 2021.
La magnitud de la ayuda social incluye además la distribución de 1,7 millones de canastas navideñas y tiene su correlato en otro dato clave que releva el Gobirno: en las últimas cinco semanas hay menos gente en los comedores, una cifra que pasó de 8 a 11 millones en el pico de la pandemia y que baja de manera ostensible, aunque muy leve.
