Tras las salidas de Giustozzi y Carlgino, el mandatario cordobés impulsa la candidatura del bonaerense a la gobernación para que mida fuerzas con De Narváez. Ante el pedido de Massa, Solá había bajado su precandidatura en abril.
El precandidato a la presidencia y gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, tentó al actual diputado bonaerense Felipe Solá para que mida fuerzas en la Provincia con el postulante de Sergio Massa a la gobernación, Francisco De Narváez.
Así, Solá no sería precandidato por el Frente Renovador, sino del espacio que conduce el cordobés y que se medirá con Sergio Massa y sus candidatos en las PASO del próximo 9 de agosto. En Córdoba lo dan por hecho; Solá, por ahora, guarda silencio.
Quien fuera mandatario bonaerense entre 2002 y 2007, que cuenta con alto grado de conocimiento en la ciudadanía y cosecha el apoyo de los sectores agroindustriales de la provincia, había desistido de su precandidatura cuando la tensión entre Darío Giustozzi y Francisco de Narváez estaba en alza.
Tras aceptar a regañadientes la decisión del massismo de impulsar su salida de la competencia en favor de De Narváez, declaró que "me gustaba yo, tengo mucha experiencia y mucha pasión, conozco la provincia."
Pero el acuerdo entre Massa y De la Sota le dio un aire inesperado a Solá. Poco después de la presentación en sociedad de la alianza electoral, recibió el llamado del mandatario cordobés para que vuelva a ponerse la ropa de precandidato a la gobernación bonaerense.
Desde la provincia mediterránea afirman que sólo habrá dos candidatos en la interna: Solá y Francisco de Narváez. La intención de espacio que comanda el gobernador de Córdoba pone en alerta a los intendentes y al propio De Narváez, que insiste en reclamar una gran interna opositora
