El economista dejó la Secretaría de Finanzas tras menos de cuatro meses en el cargo. Su salida se sumó a una serie de renuncias dentro del equipo de Luis Caputo y expuso tensiones internas por la estrategia de endeudamiento y el regreso a los mercados internacionales.
La estructura del Ministerio de Economía volvió a sufrir una baja relevante. Alejandro Lew dejó la Secretaría de Finanzas y se convirtió en otro funcionario del equipo de Luis Caputo que abandonó el Gobierno durante la gestión de Javier Milei. La salida ocurrió el viernes pasado y alimentó las versiones sobre fricciones dentro del área económica.
El ministro explicó la decisión como una renuncia por motivos personales y habló de una “transición ordenada”. Sin embargo, dentro del mercado financiero circularon otras lecturas. El vínculo entre Lew y la conducción económica registró tensiones desde su llegada y el conflicto central giró alrededor de la estrategia de endeudamiento del país.
Lew asumió el cargo en noviembre, tras la salida de Pablo Quirno. Antes integró el directorio del Banco Central que presidió Santiago Bausili. También acumuló una década de experiencia en JP Morgan, una entidad que aportó varios cuadros al equipo de Caputo.
El economista recibió una tarea clara: abrir nuevamente el acceso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda. El Gobierno fijó ese objetivo tras anunciar el final de la etapa de estabilización. Javier Milei habló de volver a emitir bonos cuando el riesgo país bajara de los 700 puntos.
Ese escenario pareció posible a comienzos de año. El riesgo país tocó los 490 puntos a fines de enero, su valor más bajo desde 2018. En ese contexto, Lew activó contactos con bancos y fondos internacionales. Según fuentes del mercado, en su despacho se sentaron representantes de JP Morgan, Morgan Stanley, Franklin Templeton, Goldman Sachs y Lazard. También existieron conversaciones con organismos multilaterales.
El esquema en análisis incluyó la emisión de bonos bajo ley extranjera y un canje de títulos para estirar vencimientos. La operación apuntó a diferir pagos por unos 9.500 millones de dólares previstos para 2026. El plan representó el intento más concreto del Gobierno para volver al mercado global de deuda después de una década.
La decisión final dependió de la Casa Rosada. El proyecto llegó a una mesa amplia donde participaron Milei y Caputo. El equipo técnico dejó lista la operación. Sin embargo, desde el nivel político llegó una orden que cambió el rumbo. El lanzamiento se canceló pocos días antes.
El freno sorprendió a bancos y fondos que ya habían firmado compromisos preliminares para comprar bonos argentinos. El nuevo criterio fue evitar una emisión con tasas cercanas al 9%. La conducción económica consideró que el costo financiero resultaba elevado.
En el mercado circularon interpretaciones distintas. Un operador sostuvo: «Hubo conversaciones con fondos de afuera, pero la definición es que lo dijo Caputo: que no quiso tomar deuda del mercado porque tiene alternativas más baratas». Otra fuente del sector agregó: «Ellos avanzaron con el papeleo y lo empujaron internamente, justamente ahí es donde encontraron el freno de Toto».
El Gobierno optó por otro camino. La estrategia pasó a priorizar colocaciones en el mercado local. Un ejemplo fue el bono en dólares bajo ley argentina emitido por mil millones. Caputo presentó esa operación como un regreso al financiamiento externo. El resultado dejó dudas en los inversores. La tasa alcanzó el 9,26% y el riesgo país se ubicó en 628 puntos.
La postura oficial quedó clara semanas después. Milei afirmó que la deuda con organismos internacionales se cancelará con privatizaciones y otras fuentes de financiamiento. También sostuvo que el plan busca generar “escasez” de bonos soberanos para impulsar su precio y reducir las tasas.
Los resultados del mercado no acompañaron esa lógica. Los bonos en dólares acumularon una caída cercana al 10% en lo que va del año.
En ese contexto, Lew resolvió dejar el cargo tras quedar aislado dentro del equipo económico. Durante las últimas semanas su segundo, Abel Semhan, quedó a cargo de varias tareas operativas.
Caputo designó el viernes pasado a Federico Furiase al frente de la Secretaría de Finanzas. El economista ocupó hasta ahora un rol de asesor cercano al ministro y también integró el directorio del Banco Central.
La salida de Lew volvió a encender señales en el mercado. El episodio se sumó a una lista creciente de secretarios, subsecretarios y titulares de organismos que dejaron el Ministerio de Economía durante la gestión de Milei.
En medio de ese clima, Caputo intentó bajar la tensión ante los inversores. El ministro afirmó que el Gobierno no necesita demostrar acceso al crédito internacional. “Yo no necesito mostrarle a los fondos más importantes del mundo que tenemos acceso (al mercado), ellos ya lo saben, lo único que podés diferir es la tasa”, aseguró en una entrevista reciente.
La explicación no cerró todas las dudas. La salida de Lew dejó al descubierto diferencias internas en el manejo de la deuda y volvió a mostrar la fragilidad del equipo económico.
