La estrategia del oficialismo apunta a fortalecer las chances de una victoria en primera vuelta y alejar un escenario de segunda vuelta que hoy no aparece favorable para la Casa Rosada
Antes que la economía, en la Casa Rosada creen que el mayor desafío hacia 2027 será evitar turbulencias políticas que puedan alterar el escenario electoral. Con ese objetivo, el oficialismo acelera acuerdos con gobernadores y redefine su estrategia legislativa para llegar al próximo año con la menor incertidumbre posible.
En el Gobierno consideran que uno de los principales riesgos rumbo a las elecciones presidenciales de 2027 es que una fuerte disputa política genere inestabilidad económica antes de los comicios. La experiencia de las administraciones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, atravesadas por fuertes tensiones cambiarias en períodos electorales, es observada con atención en la Casa Rosada, donde el comportamiento del dólar ocupa un lugar central en las preocupaciones.
Con ese diagnóstico, el oficialismo busca que, una vez finalizado el Mundial, el escenario político recupere previsibilidad para reducir al máximo cualquier foco de incertidumbre de cara al año próximo.
En Balcarce 50 sostienen que la mejor forma de fortalecer las posibilidades de reelección de Javier Milei pasa por consolidar acuerdos con gobernadores aliados y mejorar el vínculo con la prensa. La intención es dejar atrás el clima de confrontación que marcó buena parte de 2025 y la primera mitad de 2026, un período que, puertas adentro del Gobierno, reconocen como especialmente complejo para las negociaciones políticas y la relación con periodistas y medios de comunicación.
Dentro del oficialismo creen que Milei necesita imponerse en primera vuelta y consideran que ese objetivo podría verse favorecido por una eventual fragmentación del kirchnerismo.
«Depende de la Señora», ironizó un operador libertario, en alusión a Cristina Kirchner y a la disputa interna que mantiene con Axel Kicillof dentro del PJ.
No obstante, en el Gobierno admiten que los escenarios de balotaje generan mayor incertidumbre. Consideran que en una segunda vuelta el electorado suele redefinir su voto entre continuidad y cambio, una dinámica que históricamente benefició a quienes estaban en la oposición.
En ese sentido, recuerdan que las fuerzas de centroderecha nunca enfrentaron un balotaje ocupando la Presidencia y remarcan que, hasta ahora, en las definiciones mano a mano siempre terminó imponiéndose el candidato opositor, como ocurrió con Mauricio Macri frente a Daniel Scioli y luego con Javier Milei frente a Sergio Massa.
Por ese motivo, la apuesta oficial es evitar una segunda vuelta y construir una victoria en primera instancia apoyándose en un núcleo duro cercano a los 30 puntos y en el voto antiperonista, con la expectativa de alcanzar el piso del 40% y una diferencia suficiente sobre el segundo candidato en un escenario opositor dividido. Sin embargo, dentro del Gobierno reconocen que todavía se trata de una hipótesis y que el riesgo de un balotaje continúa presente.
Este miércoles se reunió la mesa política del oficialismo con la participación de Karina Milei, Martín Menem, Diego Santilli, Ignacio Devitt, Eduardo «Lule» Menem, Luis Caputo, Santiago Caputo, Patricia Bullrich y Fabián Fernández.
Durante el encuentro se repasó el estado de las conversaciones con los gobernadores para avanzar en la eliminación o, en su defecto, la suspensión de las PASO, alternativa que actualmente aparece como la de mayor viabilidad.
Además, los funcionarios revisaron la agenda legislativa que el oficialismo pretende impulsar en las próximas semanas, integrada por los proyectos vinculados a Propiedad Privada, Zonas Frías, BCRA y Salud Mental, además de la reforma electoral, iniciativa para la que el Gobierno continúa buscando los votos necesarios en el Senado.
