La reforma electoral quedó fuera de la última mesa política encabezada por Karina Milei y Diego Santilli. Mientras tanto, la Casa Rosada acelera las gestiones con gobernadores para sumar apoyos
Mientras Karina Milei mantiene como prioridad modificar el esquema de las PASO, en la última reunión de la mesa política del oficialismo el tema quedó llamativamente fuera de la agenda. Pese a que la reforma electoral es considerada una pieza central para la estrategia de reelección de Javier Milei, en Casa Rosada aseguran que la discusión ya había sido abordada días atrás y que por eso no volvió a ocupar un lugar en el encuentro.
“No fue por nada en especial, no surgió. Ya se había hablado la semana pasada”, explicó un funcionario nacional.
En la semana previa hubo múltiples conversaciones y reuniones alrededor de la reforma electoral. Desde la gestión de Manuel Adorni, el debate sobre las PASO se había convertido en un tema permanente de la mesa política. Sin embargo, en el segundo encuentro encabezado por Karina Milei junto al jefe de Gabinete, Diego Santilli, la cuestión ni siquiera fue mencionada. En el oficialismo sostienen que no hay alarma, aunque admiten que el escenario exige cautela.
La intención del Gobierno es llevar la reforma política al Congreso en agosto, una vez finalizado el Mundial. Entre los sectores más optimistas del oficialismo toman como referencia las declaraciones públicas de varios gobernadores que expresaron distintos niveles de respaldo a la iniciativa. En ese listado ubican, en primer lugar, al mandatario catamarqueño Raúl Jalil, uno de los que manifestó un apoyo más firme.
Raúl Jalil definió a las PASO como “una encuesta muy cara” que “no fortalece a los partidos políticos”, aunque aclaró que no comparte la alternativa de las colectoras. También expresaron posiciones favorables Rogelio Frigerio (Entre Ríos), quien destacó el ahorro fiscal que implicaría la reforma; Claudio Poggi (San Luis), que ratificó su respaldo tras reunirse con Diego Santilli; Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones), que ya habían anticipado su acompañamiento. A ellos se suman Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Marcelo Orrego (San Juan), además de Martín Llaryora (Córdoba), quien no plantea objeciones debido a que el peronismo cordobés históricamente cuestionó ese mecanismo.
Aun así, en el oficialismo reconocen que esos respaldos todavía no garantizan la aprobación del proyecto. “Le falta al tema, le falta…”, admitieron desde el Gobierno. En Casa Rosada aceptan que los votos aún no alcanzan, pese a las reuniones mantenidas con gobernadores durante los actos del 9 de Julio en Tucumán y a la presencia de varios mandatarios dialoguistas en la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete.
Mientras tanto, Santilli continuará con la ronda de reuniones con gobernadores. Días atrás recibió a Claudio Poggi, de San Luis; luego mantuvo un encuentro con Claudio Vidal, de Santa Cruz; y el próximo viernes está prevista una reunión con Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa, uno de los dirigentes que el oficialismo considera más difícil de convencer.
Tras cada uno de esos encuentros, desde Balcarce 50 destacan señales de acompañamiento. Sin embargo, reconocen que esos gestos todavía no se reflejan en compromisos concretos dentro del Congreso.
Por eso, entre los negociadores predomina la cautela. “Nadie promete nada. El espíritu es que hay que trabajar mucho”, sostuvo uno de los principales armadores legislativos de La Libertad Avanza. En la bancada oficialista agregaron: “Es difícil ir narrando una negociación a varias bandas. No es fácil medir el grado de avance”, en referencia a la creciente cantidad de gobernadores, operadores y dirigentes con los que dialogan Diego Santilli y los Menem, impulsores de la alternativa de las colectoras como herramienta para ampliar los respaldos.
Ese punto continúa bajo análisis. La posibilidad de incorporar colectoras sigue sobre la mesa dentro del oficialismo, que mantiene abiertas todas las alternativas con el objetivo de suspender las PASO y evitar que una elección primaria funcione como un test electoral que pueda afectar las aspiraciones de reelección de Javier Milei.
