Funcionarios nacionales, provinciales y legisladores coincidieron en Luján para homenajear a Francisco, en una ceremonia que mostró unidad política pese a la interna en el oficialismo.
La misa por el primer aniversario de la muerte del papa Jorge Bergoglio tuvo una fuerte presencia de todo el arco político. En la Basílica de Luján, las diferencias quedaron momentáneamente de lado y coincidieron dirigentes del oficialismo y la oposición.
Entre los presentes se destacaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quienes compartieron el acto religioso en una imagen poco habitual del escenario político actual.
Sin embargo, las tensiones dentro del oficialismo quedaron en evidencia por la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien decidió no asistir pese a estar prevista su participación. Según trascendió, rechazó ocupar un lugar en el evento que implicaba compartir espacio con el ministro coordinador, investigado por la Justicia por presunto enriquecimiento ilícito. La titular del Senado evitó así lo que consideraba “una foto incómoda”, aunque adelantó que realizará un homenaje propio al pontífice.
La ceremonia comenzó pasadas las 17 con una basílica colmada de fieles y dirigentes.
La primera fila de asientos mostró a Bartolmé Abdala, presidente provisional del Senado, Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, Adorni, Diego Santilli, ministro del Interior, y Alejandra Monteoliva, jefa de Seguridad, entre otros.
También estuvieron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el diputado Gabriel Bornoroni.
