Este es nuestro segundo informe sobre la implementación en San Martín del programa “Argentina Trabaja”, que pone a cooperativas barriales a realizar obras públicas. La Noticia Web visitó La Carcova y las 178 viviendas en Barrio Sarmiento. El trasfondo político parece ser un fantasma que sólo asusta en los medios y las clases sociales alejadas de las necesidades más básicas.
Ahí adormecida, débil pero viva, luego de un letargo que parecía llevarla a una tierra de fantasía inexistente, por primera vez aparece una idea relegada: el mínimo rasgo del progreso. Ideologías al margen, cuando el cemento tapa al barro y el trabajo al ocio, las discusiones no tienen mucho sentido.
En San Martín hay al menos 7 agrupaciones que lograron formar más de 24 cooperativas que benefician a casi 1.500 personas del distrito con trabajo en blanco y un sueldo mensual de 1.340 pesos. La Agrupación 8 de mayo, el MTL, el Movimiento Octubres, el Movimiento Barrial General San Martín, El Frente Transversal, la Federación de Tierra y Vivienda, y la Organización Libres del Pueblo. Todos sectores afines al kirchnerismo.
Luego de que el programa se puso en marcha, muchos piqueteros y agrupaciones sociales no alineadas al oficialismo o con ciertos rasgos de independencia pusieron el grito en el cielo cuando advirtieron que a ellos los beneficios no les llegaban tan fácilmente. Algo similar ocurrió con algunos distritos. En Morón hubo reclamos fuertes y la situación se normalizó rápidamente. Pero no sucedió lo mismo en otros sectores del conurbano. Al menos por ahora.
No sólo eso, la batería mediática descargó su furia contra el programa y le dio voz a todos los que querían quejarse. Luís D´Elía dijo que podía poner a 80 mil personas en la calle, y enseguida obtuvo beneficios. De todas formas sigue muy por detrás de Emilio Pérsico y el Movimiento Evita, el sector más favorecido.
La Ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, ideóloga del proyecto y esquiva a las apariciones mediáticas, se vio obligada a pedir públicamente que “no sean presos de los punteros” aquellos cooperativistas que puedan tener aprietos. Es que los críticos al programa Argentina Trabaja, o mejor dicho al gobierno, denunciaron que los cooperativistas debían reembolsar entre 200 y 300 pesos a cada puntero barrial como “peaje” por formar parte del convenio.
El diario Clarín publicó un informe donde se aseveraba que en un futuro cercano, con fondos no ejecutados del programa Argentina Trabaja, el gobierno nacional y provincial coordinaría obras directamente con las cooperativas, girándoles el dinero a ellos, pasando por encima a los gobiernos comunales. “Es una maniobra para enfrentar al gobierno con los intendentes, esa información está totalmente tergisversada”, dice Leonardo Grosso, del Movimiento Evita, guía de La Noticia Web en la recorrida barrial para visitar a las cooperativas.
“En la tercera etapa del programa, el gobierno provincial va a coordinar obras en escuelas o centros de salud, por ejemplo, directamente con las cooperativas. Pero los Municipios son los que entregan un listado o informan sobre los lugares u obras que necesitan. La tarea incluye tanto al gobierno provincial como al municipal, y mantiene puestos de trabajo para las cooperativas”, agrega.
EL CAMBIO DE ENTORNO COMO UN ELEMENTO FUNDAMENTAL
Saliendo de la cuestión política, muy lejos de ella, existe el trabajo real que a diario realizan las cooperativas. En San Martín el programa Argentina Trabaja no sólo abarca a Villa Hidalgo, como anticipaba la primera parte del informe. Villa Carcova y el Barrio de las 178 viviendas, junto a Barrio Sarmiento, son 2 zonas en las que también se está trabajando.
Carcova late junto a la Avenida Márquez. La cooperativa Raúl Repetto está trabajando en la limpieza del arroyo que atraviesa el barrio. Ahí nomás, a la vuelta, chicos de una escuela primaria publicaron el año pasado “Los cuentos de la Villa”. El afamado Osvaldo Bayer le puso firma al prólogo del libro y los acompañó en el lanzamiento. Es que en el barrio se respira mucho más que el hediondo aroma putrefacto del zanjón que linda con los terrenos de TBA. Carcova parece una olla en ebullición de ciudadanos con posibilidades de mucho más.
Julián es uno de los orientadores del Ministerio que acompaña a los cooperativistas. Dice que quieren tener más presencia en el barrio, que con limpiar el arroyo no alcanza. La zona es mínimamente más urbanizada que Villa Hidalgo. En ese sector, un poco más al norte, fuera del programa nacional, militantes de Barrios de Pie realizan tareas similares.
Las cooperativas de limpieza de arroyo son un poco más grandes a las de veredización. Están integradas por 22 personas. Se quejan de que les falta indumentaria necesaria para realizar sus tareas. El Municipio debe comprar todos los elementos necesarios en corralones habilitados con los fondos que envía el Ministerio. Con el programa funcionando hace poco más de un mes, algunas cuestiones burocráticas aún no se aceitaron. Lo que si se sabe es que las cooperativas deben realizar el primer reclamo a través de una nota escrita en el Palacio Municipal, en Belgrano 3747.
LA CANCHITA DE FUTBOL TAMBIÉN
Junto a Barrio Sarmiento está el Barrio de las 178 viviendas. El nombre hace alusión a un programa de construcción de viviendas populares que se realizó hace menos de 10 años atrás. A simple vista se perciben edificaciones humildes y sencillas, pintadas con un color rosado tenue y ventanas térmicas. Incluso se ven automóviles en mejor estado y más modernos que en Carcova o Villa Hidalgo. Los problemas son distintos.
La cooperativa Pedro Arenas sumó al programa Argentina Trabaja y optaron por la construcción de plazas. Entre las edificaciones hay espacios verdes vacíos, casi terrenos baldíos inutilizados. Se encontraron con la resistencia de algunos vecinos, que preferían utilizar esos sectores como parcelas de estacionamiento.
Van a construir 3 plazas. Cuando los más pequeños advirtieron que se estaban realizando obras, pidieron que se construya una canchita de futbol. Aún no está decidido y están a la espera de que el Ministerio apruebe el pedido.
La tarea consiste en construir el perímetro de la plaza, luego parquizar y colocar plantas, y finalmente instalar juegos para los más pequeños. Sin embargo, apareció una polémica impensada. “Los vecinos no están muy a favor de la plaza. No quieren que se junte gente. Además tuvimos que achicar los perímetros porque estacionan los autos en la vereda. El arquitecto tuvo que rediseñar el espacio. Pero lo más llamativo es la colocación de bancos. Los vecinos no quieren que pongamos bancos”, dice Belén, la orientadora del Ministerio.
En los barrios más pobres también está el prejuicio. “Dicen que no quieren que vengan los chicos a estar toda la noche sentados ahí, tomando alcohol o drogándose”, agrega.
Leonardo Grosso es optimista: “Vamos a hablar con los vecinos. Se le da a la gente la oportunidad de trabajar, y ellos tienen que cuidar y respetar lo que se hizo. Los jóvenes van a entender eso”.
La intención es poder transmitir otra idea. En los barrios más postergados se puede transmitir una idea de progreso “veredizando” o limpiando arroyos. Y allí donde hay cemento, es necesario construir el concepto de los espacios públicos al aire libre. Como sea, algunas cosas dejan de oler tan mal.
Por César Morielli

