A pesar de lo sucedido con la vacuna de Oxford, los preparativos en el país no se detuvieron y se encuentran en Fase III.
El director del Hospital Militar Central, Sergio Maldonado, aseguró que esa institución ya aplicó la primera dosis de la vacuna en fase tres de experimentación de las farmacéuticas Pfizer y Biontech a los 4500 voluntarios con “una tolerancia de acuerdo a lo esperado” y “ahora estamos vacunando una segunda dosis”, dado que ya trascurrieron más de 21 días de las primeras inoculaciones.
“Estamos bien en tiempo, bien organizados y las tareas se desarrollan en sus tres áreas sin ninguna interferencia: el hospital cumple con su función como hospital de alta complejidad; atiende a los pacientes sospechosos y confirmados con covid-19; y también puede recibir a esos voluntarios, vacunarlos, y hacer que retornen a la sociedad sin ningún tipo de problema”, detalló.
Y si bien el control médico del ensayo lo lleva adelante el investigador principal del estudio Fernando Polack y su equipo, Maldonado contó que “la tolerancia de la gente a esta primera dosis es normal, va de acuerdo a lo que esperaban”.
La información circuló luego de que el laboratorio AstraZeneca parasen los ensayos luego de haber detectado síntomas colaterales en voluntarios. Se trata de la mielitis transversa, lo que habría detenido la vacuna de Oxford.
La interrupción de los ensayos fue noticia en todo el mundo porque se trata una de las candidatas con mejores perspectivas de éxito y, especialmente en Argentina porque el gobierno cerró un acuerdo para producirla a nivel local y regional.
Sin embargo, aquí en el país las pruebas y ensayos avanzan, siempre con la atención necesaria a efectos colaterales que puedan tener en pacientes, aunque por ahora todo marcha sobre los carriles previstos.
“Cuando se elabora el protocolo de la fase III, los requisitos son muy exigentes porque de lo contrario no reciben la aprobación de los organismos de control. Me refiero a Anmat y a sus equivalentes en todo el mundo. Dentro de las pautas que se plantean, todos los voluntarios saben que podrían experimentar efectos adversos menores como un dolor de cabeza o unas líneas de fiebre. Ahora bien, si alguno de los participantes enfrenta una reacción importante que amerita internación hospitalaria, el estudio debe pararse”, plantea Jorge Geffner, doctor en Bioquímica e Investigador Superior del Conicet.
Según el acuerdo con AstraZeneca, Argentina se encargará de la producción de la sustancia activa (a partir del laboratorio local mAbxience de Grupo Insud), mientras que México (a partir del aporte financiero de la Fundación Slim) la empaquetará y distribuirá en Latinoamérica.
