A pesar de abrirse una licitación tras más de dos décadas, las empresas internacionales que pretendían equilibrar la compulsa por el juego desistieron ante la inestabilidad financiera y la corrida del dólar. Dos actores nacionales y de menor peso intentarán quedarse con una porción del negocio de la familia Tabanelli.
Con bombos y platillos se había anunciado por parte del Poder Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires la llamada a licitación pública luego de 23 años para administrar las 3860 máquinas tragamonedas bonaerenses distribuidas en siete casinos locales.
En aquel entonces, varias firmas internacionales se aprestaron a ingresar en la compulsa que tiene como principal actor a la familia Tabanelli. Finalmente, y ante un escenario inestable en materia financiera y con una considerable volatilidad del dólar, estas empresas decidieron desechar el negocio.
Serán sólo tres los interesados en la administración de las tragamonedas. Todas nacionales. Una de ellas, Boldt, la de los Tabanelli para renovar el negocio. Bajo este contexto, parece todo encaminado para que extiendan sus operaciones en territorio bonaerense por 21 años más.
Los otros dos interesados, no tienen el peso de Boldt ni competirán por todas las firmas. Uno de ellos es, tal como consigna el diario La Nación, el Casino de Victoria, de Daniel Mautone; y Bingo Pilar, controlado por Ricardo Glazman y Alejandro Gravier.
De los siete casinos con tragamonedas en disputa, el más importante es el Trilenium, de Tigre. Tiene 1.600 slots. Ninguno de los competidores de Boldt presentó una oferta. De este modo, seguirá quedando en manos de los Tabanelli al igual que el de Pinamar, ya que se licitan juntos.
Los otros “paquetes” son, por un lado, el del Casino Central (Mar del Plata) junto a la sala de Monte Hermoso y el Hermitage (Mar del Plata) junto a los casinos de Tandil y Miramar. Allí intentarán balancear Casino de Victoria y Bingo Pilar.
El proceso de licitación finalizará dentro de un mes y medio.
