La automotriz japonesa lideró un retiro masivo de dólares que puso al descubierto los riesgos de las estrategias financieras y las fragilidades del plan económico de Javier Milei.
El Banco Central perdió 600 millones de dólares en un solo día debido a la presión de importadores, liderados por Toyota. La situación pone en evidencia los riesgos del plan económico de Javier Milei y genera temor en el mercado sobre una posible aceleración de la devaluación.
El Banco Central enfrentó un desafío significativo el pasado jueves, cuando tuvo que desprenderse de 600 millones de dólares de sus reservas para cumplir con obligaciones de importadores. Este evento se convirtió en la mayor pérdida diaria en lo que va del gobierno de Javier Milei y encendió alarmas en el mercado sobre la solidez del plan económico actual.
El detonante principal fue la automotriz japonesa Toyota, que solicitó el retiro de 780 millones de dólares vinculados al carry trade. Este mecanismo, que había sido rentable en los últimos meses, dejó de ser atractivo debido al avance del dólar y la creciente expectativa de devaluación. Voceros del Banco Central confirmaron que la caída de reservas estuvo ligada a una «industria automotriz que debió cumplir con pagos de importaciones».
Toyota, que había retrasado pagos de importación para aprovechar la rentabilidad de las tasas en pesos, se convirtió en un caso emblemático. Analistas del mercado advirtieron que esta decisión podría generar un efecto dominó, incentivando a otras empresas a seguir el mismo camino. Un operador del mercado explicó que la estrategia había dejado de ser rentable debido al incremento del dólar, lo que llevó a Toyota a dolarizar sus activos.
El contexto económico también contribuyó a la tensión. La eliminación del impuesto PAIS sobre importaciones y la flexibilización de las compras vía courrier abarataron el acceso al dólar, incrementando la demanda. Además, la devaluación del real brasileño generó presión adicional sobre la cuenta corriente argentina.
Según datos del Banco Central, las reservas netas registraban un saldo negativo de 9.770 millones de dólares al 18 de diciembre, cifras similares a las heredadas del gobierno anterior. Este nivel crítico refuerza la preocupación sobre la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones externas.
En el mercado financiero, la suba del dólar y la posibilidad de una devaluación acelerada generan una suerte de profecía autocumplida. Empresas de diversos sectores podrían optar por desarmar posiciones en pesos para asegurarse liquidez en dólares, intensificando la presión sobre las reservas. Un exfuncionario del Banco Central señaló que esta dinámica podría amplificarse si los exportadores e importadores ajustan sus estrategias ante las fluctuaciones cambiarias.
El gobierno de Milei enfrenta así uno de sus mayores desafíos económicos. La necesidad de estabilizar las reservas y controlar las expectativas del mercado será crucial para evitar un escenario de mayores turbulencias, tanto en el ámbito económico como en el político.
