El último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (Idecba), elaborado a partir de la Encuesta Anual de Hogares (EAH), reveló que los hogares integrados por una sola persona representan el 39,7% del total de viviendas en la Ciudad de Buenos Aires. El dato confirma una tendencia creciente hacia el aislamiento habitacional, con un tamaño promedio de 2,2 habitantes por vivienda, el más bajo registrado históricamente en el distrito.
El estudio expone una marcada brecha socioespacial. En el corredor norte, la atomización se acelera: allí el 48,7% de las viviendas son unipersonales, con un récord en la Comuna 2 (Recoleta), donde el 55,4% de los residentes vive solo. En contraste, la zona sur conserva estructuras comunitarias más tradicionales: el 68,5% de los hogares son familiares, con la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo) como el sector con menor proporción de personas solas, apenas 22,3%.
El factor de género y la longevidad femenina profundizan estas diferencias. El índice de masculinidad general se ubica en 89 varones por cada 100 mujeres, pero entre mayores de 70 años la brecha se amplía a 60,6 varones por cada 100 mujeres. La feminización de la vejez se concentra en los barrios del norte, mientras que el sur mantiene la mayor proporción de menores de 15 años y un índice de masculinidad de 92,7%.
La composición poblacional también refleja la diversidad del distrito: el 36,3% de los habitantes actuales proviene de fuera de la Capital Federal, con un 22% migrado desde provincias argentinas y un 13,9% nacido en el extranjero, en su mayoría de países no limítrofes.
El informe concluye con un dato clave sobre la dependencia potencial: existen 55,8 personas inactivas por cada 100 en edad de trabajar, con una carga social distribuida de manera casi equivalente entre los extremos de la vida, promediando 29 niños y 27 adultos mayores sostenidos económicamente por cada centenar de ciudadanos activos.