La menor recaudación de impuestos nacionales golpeó otra vez a las transferencias automáticas que reciben las provincias. El descenso del IVA y del Impuesto a las Ganancias explicó gran parte de la baja y encendió una nueva señal de alarma entre los gobernadores por el deterioro de sus ingresos.
La reducción de la recaudación nacional volvió a impactar sobre las finanzas de las provincias durante junio. Las transferencias automáticas que la Nación distribuyó entre los distritos y la Ciudad de Buenos Aires registraron una caída real superior al 4% en comparación con el mismo mes del año pasado, según distintos relevamientos privados. La principal explicación surgió del retroceso en la recaudación de los impuestos que integran la masa coparticipable.
Los envíos automáticos alcanzaron los $6,95 billones, aunque esa cifra quedó por debajo de los niveles reales de junio de 2025. Además, frente a mayo, también se verificó una fuerte disminución, lo que volvió a reflejar la inestabilidad que enfrentan las administraciones provinciales.
El mayor impacto provino de la Coparticipación Federal de Impuestos. Ese componente, que constituye la principal fuente de recursos para la mayoría de las provincias, sufrió una caída real cercana al 8,5% interanual. El descenso respondió, sobre todo, al comportamiento del Impuesto a las Ganancias, cuya recaudación se desplomó más de un 14% en términos reales.
El IVA también aportó al deterioro. Ese tributo registró una baja superior al 4% respecto de junio del año pasado. Para los especialistas, esa evolución reflejó el menor nivel de consumo y la debilidad de la actividad económica. El relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó que nueve de los últimos doce meses cerraron con retrocesos en la recaudación de ese impuesto.
Aunque algunos fondos especiales crecieron por encima de la inflación, ese incremento no alcanzó para revertir el resultado general. Los recursos provenientes de conceptos como Bienes Personales, el Impuesto a los Combustibles, el Monotributo y la Compensación del Consenso Fiscal mostraron mejoras, pero no compensaron la pérdida que produjo la caída de la coparticipación tradicional.
El efecto alcanzó a todas las jurisdicciones. Ninguna provincia logró evitar el retroceso de los recursos automáticos. La Ciudad de Buenos Aires encabezó las mayores pérdidas, mientras que distritos como San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero, Mendoza, La Rioja, Entre Ríos y San Luis también registraron bajas superiores al promedio nacional. En el otro extremo quedaron Córdoba, Salta y Catamarca, que amortiguaron parte del impacto gracias a una mayor participación de fondos especiales.
La provincia de Buenos Aires tampoco escapó a la tendencia. De acuerdo con el CEPA, los Recursos de Origen Nacional destinados al distrito cayeron un 4% en términos reales, mientras que la coparticipación descendió un 8,5%, en línea con el promedio del país.
El balance del primer semestre tampoco ofreció alivio. Entre enero y junio, las provincias acumularon una pérdida real del 2,8% en las transferencias automáticas, lo que representó una merma estimada en alrededor de $1,11 billones respecto del mismo período de 2025.
La situación preocupa a los gobernadores porque los fondos coparticipables constituyen uno de los principales ingresos de las administraciones provinciales. Los Recursos de Origen Nacional representaron, en promedio, el 54% de los ingresos provinciales durante 2023 y casi el 45% correspondió a la coparticipación federal. La combinación de una menor recaudación, la caída del consumo y el retroceso del Impuesto a las Ganancias redujo la capacidad financiera de las provincias para sostener obras, programas y servicios públicos.
