El cuerpo legislativo se reunirá el martes para establecer su hoja de ruta y retomar el tratamiento de temas pendientes. La convocatoria se produce en un contexto de cuestionamientos por la integración de la comisión y a siete meses del DNU que amplió las atribuciones de la SIDE.
Luego de siete meses de la firma del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) mediante el cual Javier Milei amplió las facultades de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), el Gobierno puso en marcha la actividad de la comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia.
El encuentro fue convocado para el martes a las 16 y tendrá como principal objetivo establecer un plan de trabajo, además de abordar los asuntos que quedaron pendientes.
La reunión también representará el estreno de Sebastián Pareja al frente de la comisión y será una nueva oportunidad para medir el vínculo político entre La Libertad Avanza y los bloques aliados, luego de las tensiones que atravesaron al oficialismo por distintos episodios, entre ellos la controversia vinculada al exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el debate por la reforma electoral.
Por tratarse de cuestiones relacionadas con los organismos de inteligencia, el encuentro se desarrollará de manera reservada. En ese contexto, los legisladores evitaron anticipar cuáles serán los temas específicos que impulsarán durante la reunión.
Actualmente, el oficialismo cuenta con una posición de fortaleza dentro de la comisión. Además de ejercer la presidencia, La Libertad Avanza dispone de cinco integrantes propios y suma el respaldo de dos legisladores aliados del PRO, Cristian Ritondo y Martín Goerling, quienes hasta el momento acompañaron las posiciones del Gobierno y le garantizan la mayoría.
Sin embargo, la conformación de la bicameral continúa envuelta en una fuerte polémica. El conflicto se originó durante la reunión constitutiva realizada en mayo, cuando Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista en el Senado, acordó la distribución de los lugares y asignó al bloque peronista que conduce José Mayans una sola de las siete bancas correspondientes a la Cámara alta.
La decisión generó malestar dentro del peronismo, cuyos integrantes sostienen que, por ser la primera minoría, les correspondían al menos dos o tres representantes. En ese contexto, Bullrich aprovechó las diferencias internas del espacio para ocupar uno de los lugares con la senadora Carolina Moisés, identificada con una postura opositora al kirchnerismo.
Como consecuencia de esa disputa, el bloque encabezado por Mayans todavía no designó a su representante en la comisión. En paralelo, el kirchnerismo mantiene tres integrantes dentro del cuerpo, aunque todos corresponden a la Cámara de Diputados: Agustín Rossi, Rodolfo Tailhade, referente de La Cámpora, y Ramiro Gutiérrez, vinculado al Frente Renovador.
