La diputada decidió no asumir su banca en la Legislatura porteña y mantenerse en el Congreso, lo que impide el ingreso de una dirigente cercana a Patricia Bullrich. La jugada profundizó las internas del PRO y abrió un efecto dominó en la lista legislativa tras la derrota en la Ciudad.
Silvia Lospennato resolvió no ocupar la banca en la Legislatura porteña para la que fue electa y permanecerá en la Cámara de Diputados de la Nación hasta 2027, cuando termina su mandato. Así lo expresó en una reunión de la mesa chica del PRO, poco después de la derrota electoral en la Ciudad de Buenos Aires.
La decisión agitó las aguas en el partido que lidera Mauricio Macri. En los encuentros partidarios, Lospennato argumentó que no dejará su lugar en el Congreso tras la caída frente a Manuel Adorni, vocero presidencial y ganador de los comicios legislativos porteños. “Me voy a quedar en el Congreso”, fue la frase que, según reconstruyeron fuentes del PRO, marcó su postura.
Desde su entorno explicaron que la diputada esperará una definición de Adorni antes de dar un paso formal. “Silvia lo va a decidir cuando lo haga quien ganó la elección”, repiten cerca suyo. También aseguran que transmitió un mensaje claro en las reuniones internas: “Si él jura, yo también juro”.
El escenario se vuelve más complejo porque su permanencia en la Cámara baja impide el ingreso de Lorena Petrovich, dirigente cercana a Patricia Bullrich. Petrovich ocupó el décimo lugar en la lista de Juntos por el Cambio de 2023 y quedó fuera del reparto. Hoy se desempeña como directora de Bienestar en el Ministerio de Seguridad, en sintonía con los libertarios.
Dentro del PRO, la jugada de Lospennato dividió las aguas. Algunos referentes consideraron que se trata de una maniobra para evitar la llegada de una bullrichista al Congreso. Otros la criticaron con dureza. “Ella lloró en campaña, en nombre de los porteños, defendió Ficha Limpia y termina renunciando a asumir, no es serio”, lanzaron.
En 2023, la lista que encabezó Cristian Ritondo cosechó nueve bancas en la provincia de Buenos Aires. El último en ingresar fue Martín Yeza. Petrovich quedó a un paso de entrar. La eventual decisión de Lospennato de mantenerse en su cargo cierra definitivamente esa puerta.
Además del impacto nacional, la situación también tiene consecuencias en la Legislatura porteña. El lugar que deja vacante será ocupado por Waldo Wolff, sexto en la lista, quien había quedado fuera tras el flojo resultado del PRO, que alcanzó apenas el 15,92% de los votos.
Pero el efecto dominó no termina ahí. Hernán Lombardi y Laura Alonso, que también fueron electos como legisladores porteños, todavía no confirmaron su futuro. En el entorno de Alonso niegan cualquier especulación: “Laura va a asumir, no hay chances de que no lo haga”. En cambio, cerca de Lombardi no dieron precisiones y deslizaron que aún falta demasiado tiempo para diciembre.
Si finalmente ninguno de los tres asume, entrarían Victoria Morales Gorleri y Lautaro García Batallán. Morales Gorleri, exdiputada nacional con buena relación con el Vaticano, representa el sector celeste. García Batallán responde al operador judicial Daniel Angelici.
La movida también generó tensión entre los armadores del PRO en la Ciudad. Muchos atribuyeron la derrota electoral a errores estratégicos de Fernando de Andreis, principal asesor de Jorge Macri y cada vez más influyente en el gobierno porteño. De Andreis habría diseñado junto al catalán Antoni Gutiérrez-Rubí una campaña que terminó en fracaso. Gutiérrez-Rubí ya no forma parte del equipo.
Mientras tanto, la rosca continúa. La no asunción de Lospennato, sumada a las dudas sobre Lombardi y Alonso, desató una cadena de consecuencias políticas que todavía no terminó de resolverse. En el PRO, las internas se profundizan y el reacomodamiento sigue abierto.
