La diputada disertó en el ciclo “La Argentina que queremos”, encabezado por Julio Cobos. Entre líneas, la líder del GEN le reclamó al radicalismo que decida cuanto antes el candidato presidencial del Acuerdo Cívico para 2011. En diálogo con la prensa dio su parecer del escenario electoral y calificó a la oposición de “diversa y contradictoria”. También le respondió a Posse, quien la había postulado como la vice de Cobos.
Antes de disertar en el ciclo “La Argentina que queremos”, encabezado por el vicepresidente Julio Cobos, la diputada nacional y líder del GEN, Margarita Stolbizer, conversó con la prensa, entre otros temas, sobre de le necesidad adelantar la definición del candidato presidencial del Acuerdo Cívico y Social.
¿El candidato se determinará a través de internas o se podría dar por consenso?
Ojalá sea por consenso, me parece que eso sería un gran avance dentro del contexto social que existe. Lo que nosotros pensamos es que hay que adelantar esos tiempos. No se puede caer en la trampa de ir a resolver estas cuestiones en agosto, tal como está planteado en la ley que impone las internas abiertas.
El intendente Posse dijo que la reforma deja afuera a muchos partidos políticos…
Esta ley de partidos fue hecha para dejar afuera de la cancha a muchos partidos políticos pequeños. La suma de esos partidos es la más clara expresión de una sociedad que es abierta, diversa y plural.
Recién Posse dio el visto bueno de que usted sea la candidata a vicepresidenta de Julio Cobos. ¿Qué le pareció?
No, no está para nada en mis cálculos (risas). De ninguna manera. Yo acompañaré este proceso pero no estoy pensando en candidaturas.
¿Se puede hablar de consenso cuando los cruces verbales son tan duros en algunas oportunidades? Ya sea del oficialismo hacia la oposición, como viceversa.
En realidad a mí siempre me parece alentador un escenario de debate por fuerte y caliente que sea. Yo he estado, no hace mucho, en España y observaba la virulencia del debate entre (el presidente) Zapatero y (el líder de la oposición) Rajoy. Es extraordinario porque fortifica la democracia. El problema surge cuando eso no va acompañado de un debate político real que tenga que ver con las cosas que le pasan a la Argentina, con cómo se resuelven los problemas. Si los cruces son descalificaciones porque el otro piensa distinto, está muy mal. El debate y la crítica sirven para construir y mejorar la política.
¿Se puede acordar dentro de un espacio mientras hay diferencias ideológicas profundas?
A veces siento que se esfuerzan acuerdos que no deberían ser tales. Yo creo que los acuerdos deben existir entre quienes tienen, por lo menos, coincidencias ideológicas en cuestiones profundas, aunque no piensen igual en todos los temas.
¿Qué es lo que se esfuerza?
Cuando se pretende que la oposición sea un colectivo uniforme. La gente dice “la oposición se tiene que unir”. No, la oposición no tiene por qué unirse. Dentro de la oposición hay un colectivo demasiado diverso y contradictorio. Se tienen que unir aquellos que piensa más o menos igual. Yo creo que el frente a conformarse tiene que ser amplio, diverso y plural, porque la sociedad es así, pero tiene que tener una base de coincidencia ideológica profunda.
¿Hoy se gobierna metiendo miedo a la sociedad? ¿Cómo se sale de eso?
Sí, yo creo que la sociedad tiene miedo porque ve cómo se gobierna, cuando esto no sea un objetivo directo del gobierno. Cuando la gente siente que frente a los problemas de inseguridad el Estado no la protege, es lógico que la gente tenga miedo. Cuando la gente siente que no llega a fin de mes con lo que gana, siente miedo. Es un sentimiento casi natural como consecuencia de una gestión de gobierno más orientada a preservar intereses económicos y rentabilidad propia para quienes manejan el gobierno y su capitalismo de amigos. Eso le genera miedo a la sociedad.
¿Cuál es su opinión acerca de la posibilidad del gobierno de acudir al veto si se aprueba el 82 por ciento móvil en el Senado?
Primero hay que dejar en claro que el veto es una atribución constitucional de la Presidenta. Frente a la sanción de una norma tan justa como es el reconocimiento del 82 por ciento, que además ha sido una imposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, estaría mal no el ejercicio del veto sino utilizar esa herramienta para negarle un derecho legítimo de la sociedad.
