El Presidente asistió al acto junto a Karina Milei y parte del Gabinete. En el homenaje, las autoridades de la AMIA reclamaron avances concretos en la causa judicial, exigieron la implementación del juicio en ausencia y advirtieron sobre los riesgos vinculados al terrorismo en la región.
El presidente Javier Milei participó este viernes del acto central por el 32° aniversario del atentado contra la AMIA, que se realizó frente a la sede de la mutual judía, en el barrio porteño de Once. El mandatario llegó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y ministros del Gabinete nacional para compartir la ceremonia junto a familiares de las víctimas, sobrevivientes y representantes de la comunidad judía.
La conmemoración se realizó un día antes del aniversario del ataque debido a que el 18 de julio coincide este año con el Shabat. Bajo el lema «Hoy no podemos perder la memoria», el homenaje recordó a las 85 personas asesinadas en el atentado de 1994 y renovó el reclamo para que el caso deje de permanecer impune.
Como ocurre en cada aniversario, el acto comenzó a las 9.53, el horario exacto en que explotó el coche bomba que destruyó el edificio ubicado sobre la calle Pasteur. Tras el sonido de la sirena, los organizadores mencionaron a cada una de las víctimas y dieron paso al mensaje del presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza.
El titular de la institución concentró su discurso en la situación de la causa judicial y sostuvo que el expediente continúa sin avances concretos. «En este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa AMIA. Reitero: en este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa AMIA. Es como si estuviese detenida, adormecida o cajoneada», afirmó.
Armoza también dedicó un reconocimiento a quienes perdieron familiares o sobrevivieron al ataque. «Ustedes nos han dado una lección de dignidad insuperable. No se dieron por vencidos. Nos han legado la herencia ética de no claudicar jamás en la búsqueda de lo que es justo», expresó. Más adelante remarcó que «luego de 32 años, el terrorismo asesino no pudo vencernos», aunque advirtió que «nos dejó una profunda herida que la impunidad no permite cicatrizar».
Uno de los principales reclamos apuntó al Poder Judicial. El presidente de la AMIA pidió que la Cámara Federal de Casación Penal resuelva sin demoras la aplicación del juicio en ausencia para los acusados iraníes. «No podemos seguir atrapados en laberintos burocráticos ni en debates estériles», sostuvo. También cuestionó el ritmo de la investigación que conduce el juez Daniel Rafecas. «Debe concertar de inmediato los pasos previos al juicio oral. Es incomprensible esta lentitud en permitir que el proceso sobre el juicio en ausencia siga avanzando», señaló.
Además, reclamó que el Congreso apruebe nuevas herramientas legales para enfrentar el terrorismo, solicitó cubrir las vacantes existentes en la Justicia Federal y pidió profundizar la investigación sobre la logística del atentado. En ese punto planteó interrogantes sobre el origen del explosivo, el armado del coche bomba y los posibles colaboradores locales.
Otro tramo del discurso estuvo dedicado a la seguridad regional. Armoza pidió al Gobierno «un refuerzo inmediato y riguroso de los controles en la Triple Frontera, así como en los pasos fronterizos con Bolivia y Chile». Según sostuvo, «La vulnerabilidad de nuestros límites geográficos es un riesgo que ya no nos podemos permitir». También convocó a Brasil a declarar a Hezbollah como organización terrorista y aseguró que «la colaboración regional no es una opción geopolítica; es un deber de supervivencia para proteger la vida de nuestros ciudadanos».
El dirigente volvió a responsabilizar al régimen iraní por el ataque. «La verdad histórica y jurídica ya ha sido establecida», afirmó. Luego agregó que el atentado «se decidió, se planificó y se financió en el seno del régimen fundamentalista de Irán» y que «detrás del atentado estuvo Irán, y uno de sus brazos armados, la agrupación terrorista Hezbollah».
La presencia de Milei marcó su tercera participación consecutiva como Presidente en el homenaje anual a las víctimas de la AMIA. En distintas oportunidades, el jefe de Estado recordó que Buenos Aires sufrió los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, los dos ataques antisemitas más graves de la historia argentina, y sostuvo que el país debe mantener vigente el reclamo de justicia.
A más de tres décadas del atentado, la investigación todavía no registró condenas firmes. Esa realidad volvió a ocupar el centro de la ceremonia y renovó el pedido de memoria, verdad y justicia que familiares y sobrevivientes sostienen desde hace 32 años.
