El alejamiento de Castagneto del bruerismo podría significar la pérdida de la mayoría legislativa, y la ruptura con el kirchnerismo puede traducirse en un corte presupuestario. Por ahora, el Concejo Deliberante platense suspendió las actividades hasta el mes de agosto. Desde el oficialismo afirman que es por la gripe, pero en la oposición creen que es un problema de internas.
En las últimas horas se dio a conocer un comunicado del Presidente del Concejo Deliberante platense, Javier Pacharotti en el que se suspendían las sesiones hasta la semana del 3 de agosto, debido a la crisis sanitaria que afecta al país. Según fuentes oficiales la medida se toma como consecuencia de la falta de empleados municipales por el brote de gripe A. Ya la semana pasada se había suspendido la sesión porque ediles del bruerismo habían salido a repartir folletería y alcohol en gel a la vía pública.
Desde la oposición, sin embargo, afirman que las razones de la suspensión son muy diferentes. Aseveran, por un lado, que el oficialismo estaría tratando de resolver las fricciones al interior de su fuerza y, por otro, que con la medida postergarían debates claves como el de la emergencia sanitaria.
En este sentido, el edil Sebastián Tangorra expresó “esta decisión debe pasar por una dificultad más política que por el funcionamiento técnico del Concejo, no creo que haya una situación irregular de disponibilidad de recursos humanos porque por lo que yo veo el personal no mermó, los empleados están”.
Por su parte, el concejal del bloque ARI- Coalición Cívica Oscar Negrelli, expresó “el alcohol en gel está en falta en los comedores y hay un sinnúmero de situaciones irregulares en torno a la emergencia que no se están resolviendo” y manifestó que “el oficialismo está relegando del debate una situación muy importante como es la emergencia sanitaria, poniendo por encima a sus internas”.
Lo cierto es que la decisión de Carlos Castagneto de alejarse del bruerismo, como parte de la estrategia de “castigo” ejemplificador llevada adelante por el gobierno nacional, tendría una implicancia seria para la gobernabilidad local, ya que el bruerismo perdería la mayoría en el Concejo.
Según los resultados de las últimas elecciones el oficialismo conservaría, luego del recambio de diciembre, 12 de las 24 bancas del cuerpo legislativo. Sin embargo dos de esos escaños se pueden perder por la decisión del castagnetismo: el de Enrique Capparelli y el de Carlos Melzi, quien retomaría a su banca luego de suspender la licencia que se tomó para hacerse cargo la secretaría de Relaciones Interjurisdiccionales.
Asimismo, para complejizar aún más el escenario, la ruptura con el kirchnerismo podría perjudicar en gran medida las finanzas locales ya que dejarían de otorgarle al municipio presupuesto para obras públicas, hecho que habían prometido durante la campaña.
Es por eso que la decisión de postergar las sesiones más que una medida de precaución, podría llegar a ser un “tiempo out” del bruerismo para tratar de rearmarse y digerir los golpes que certeramente viene generando el kirchnerismo.
¿QUÉ DICE EL BRUERISMO?
Desde el entorno bruerista, sin embargo, minimizan todas estas controversias. Por un lado, afirman que la decisión de Castagneto no los afecta tanto como la oposición quiere hacer ver porque las relaciones con el funcionario nacional no serían, puertas adentro, tan malas como aparentan. Pero por otra parte, porque tienen una preocupación mayor.
Más allá de las complicaciones que acarree la pérdida de la mayoría legislativa, lo que más desvela al oficialismo local es cómo les jugará en contra su rival histórico, Julio Alak, quien fuera designado recientemente Ministro de Seguridad y Justicia de la Nación.
Por Laura Elisandro
