El proceso electoral que culminó con las elecciones del 28 de Octubre dejó en claro que el sistema vigente es anacrónico y apto para que se produzcan graves irregularidades, en virtud de la impunidad con la cual se maneja el aparato oficialista.
Difundimos comunicado de prensa del ARI de la Provincia de Buenos Aires:
El proceso electoral que culminó con las elecciones del 28 de Octubre dejó en claro que el sistema electoral vigente es anacrónico y apto para que se produzcan graves irregularidades, en virtud de la falta de capacitación de las autoridades de mesa, de la discrecionalidad de la justicia electoral y de la impunidad con la cual se maneja el aparato electoral oficialista.
Luego de décadas de democracia electoral, ciertas prácticas impuestas de facto se han naturalizado. El aparato electoral oficial inventó e impuso métodos y figuras que vician el proceso electoral, tales como: la manipulación de la intención de voto vía asistencialismo; la coerción a quienes utilizan el espacio público tales como remiseros, vendedores ambulantes; la compra de votos por el método del voto cadena; el ocultamiento o destrucción de las boletas de las listas opositoras.
Así, fruto de una acción sistemática, llevada adelante por un grupo organizado, el 28 de Octubre se puso en marcha un operativo planificado para obstaculizar la elección de una parte importante de ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires.
En Distritos del segundo cordón del conurbano tales como San Miguel y José C. Paz este accionar fue manifiesto, sorprendiendo a los propios votantes por el nivel de impunidad con el que se hacían desaparecer las boletas de la oposición.
Podríamos caracterizar a estas acciones como delitos contra el derecho a elegir. Derecho constitucional fundate del sistema de partidos políticos y por ende del sistema democrático de gobierno.
Si continuamos con estas prácticas, con este sistema electoral anacrónico, cuando países vecinos como Bolivia ya están utilizando el voto electrónico, si la justicia electoral no define criterios que impidan la utilización del sistema de lemas en forma encubierta, si los legisladores no se ponen a la altura de las circunstancia y modifican el régimen electoral y definen por ley criterios que impidan la discrecionalidad de la justicia electoral, si no terminamos con la impunidad de los aparatos electorales de los partidos de gobierno, si no respetamos el derecho a elegir en libertad, sino fortalecemos los partidos políticos, la democracia irá perdiendo la legitimidad que ganó en el '83.
En este sentido debemos comenzar por garantizar procesos electorales libres y transparentes, sin impunidad y al amparo de la ley. Recuperar la legitimidad de la democracia es responsabilidad de todos.
