Se trata de cuatro senadores ligados al PJ que buscan marcar diferencias con la actual conducción en la Cámara Alta. El acuerdo con el FMI podría ingresar por Senado.
En medio de las negociaciones en el oficialismo para aprobar el acuerdo con el FMI, un grupo de senadores analiza romper el bloque oficialista e independizarse de la conducción de Cristina Kirchner.
El grupo está integrado por el entrerriano Edgardo Kueider, el correntino Camau Espínola, el jujeño Guillermo Snopek y el salteño Sergio Leavy (quien supo ser leal a la Vicepresidenta), y se quejaron públicamente por la falta de discusión interna en la bancada del Frente de Todos, actualmente presidida por José Mayans.
Los legisladores prometen no romper con la Casa Rosada, pero buscan independencia para plantear su posición y fijar su propia agenda de temas en un escenario donde las discusiones parecen estar sujetas a las urgencias del núcleo duro cristinista.
Es por ello que no ahorraron críticas a la actitud de Máximo Kirchner de renunciar a la presidencia del bloque en Diputados y adelantaron que votarán a favor del entendimiento entre el Gobierno y el FMI.
“Imaginen un default. Eso va a significar una devaluación, que el peso valga menos y que el sueldo valga menos, yo voy a poner en la balanza a los millones de argentinos que van a sufrir esa crisis”, argumentó Kueider recientemente.
El entrerriano es cercano en términos políticos al gobernador Gustavo Bordet, que es un peronista clásico alejado de la figura de la Vicepresidenta.
Algunas voces señalan que el acuerdo con el FMI ingresaría por el Senado, en donde los números del oficialismo son más favorables. La aprobación requiere mayoría simple, y el FdT con sus aliados sumarían 37, exactamente la mitad más uno. A los 35 del peronismo se le suman los dos senadores aliados en la Cámara Alta, Alberto Weretilnek (Río Negro) y Magdalena Solari Quintana (Misiones).
La eventual ruptura del bloque de 4 senadores no alteraría el número para esta votación clave, dado que tiene que no romperían con la Casa Rosada, si no que sería una decisión en el marco del rechazo a la conducción de CFK.
Sin embargo y más allá del poroteo, persiste el silencio de Cristina que genera inquietudes tanto dentro de la propia coalición gobernante como en la opositora.
En la Casa Rosada, dan por descontado que tarde o temprano, el acuerdo será validado por el Congreso.
