Hay una teoría de un amigo que dice que las redes sociales son la posibilidad de la "gente común" de ser famosa. Crecimos mirando qué hacían los que gozaban de dinero y "glam", de alfombras rojas y triunfos populares, y ahora nos tocó el turno a nosotros, los trabajadores. Los asistentes, el público, la vecina, tus amigos, vos. Todos somos famosos si nos creemos el cuentito y le ponemos garra, corazón y tetas.
Por @YoFermina, para Infobae
Y acá entra la palabrita de última moda. "Selfie". Autofoto. La misma, al igual que "AHRE" o el hashtag "#fotolog" o "#YOLO", son distintas maneras de justificar esa estupidez o la soberbia de creer que, realmente, qué te pusiste o cómo es tu cara cuando recién te despertás le interesa al resto de la humanidad. Es como tuitear boludeces sabiendo que son boludeces, entonces lo permitís. Porque sos lo suficientemente inteligente para saber que son giladas. O casi.
Entonces vas en el bondi y ves cómo el boludo que tenés en frente le mete esfuerzo y estira el bracito para hacer puchero y mostrar cómo está hoy. O en los ascensores. El lugar por excelencia de los selfistas (?).
Si vamos al fondo de la cuestión, subir una foto de nuestra cara a una red social, es una manera de esperar la aprobación del resto. Pedirla. Y, de acuerdo a cuántos "me gusta" o favs tengas, uno puede sentirse más o menos linda. Más o menos popular. Y así andar por la vida con la barrita del efímero "éxito" un poco más completa.
Las fotos de perfil, ok. Sos vos, es tu cara y, si lo atás con tu nombre, da un cv virtual básicamente para coger. Y, todo lo que se hace por coger, o casi todo, qué sé yo... tiene un visto bueno.
Pero cuando la fotito se sube porque andás con poco ánimo y necesitás que el mundo de la web te diga que no, que no seas tonta, que sos linda o lindo y, sobretodo, popular, ahí me pongo del lado de la anti.
Es cierto que es muy difícil no caer en el cuentito de la estrella. Es bastante lindo recibir halagos y sentir que vos triunfás un poquito, tenés luz propia y a la gente le agradás. Algunos mimos no vienen mal. Pero está comprobado, ponele, que la gente que entra más seguido a Facebook es más propensa a deprimirse que la gente que no. Porque en las redes, señor, señora y señorita, se seleccionan las cosas que se suben. Y OBVIAMENTE, una estrella no puede subir algo que la desfavorezca, a menos que seas yo, que a veces parezco intentar favorecerme con lo que me desfavorece.
Todo siempre tiene que ver con el modo y no con el contenido. Si abusás del temita de tu cara, te juzgo, porque el abuso genera cosas. ¿Para qué está la red social, además de para hacer crecer nuestros pequeños egos? ¿Para qué escribo yo además de para coger? Sí. Uno busca reconocimiento porque es lo que representa en los otros. PERO TE CALMÁS UN POCO. NO SOS TAN IMPORTANTE. Somos sólo un pequeño instante que ni siquiera llega a ser imprescindible. Entonces, que atomices con tus gestos genera denseo y, el denseo, genera estas columnas.
