La iniciativa es impulsada por el diputado nacional del Movimiento Evita Leonardo Grosso y propone abordar la problemática del hambre como política de Estado.
En la mañana del miércoles en el Salón de los Pasos Perdido de la Cámara de Diputados, con un panel de diferentes especialistas y la presencia de todo los bloques, organizaciones sociales y sindicales y trabajadoras de merenderos, comedores y ollas populares, se presentó la campaña Comer Bien: Con hambre no hay futuro, una iniciativa del presidente del bloque Movimiento Evita, Leonardo Grosso.
El panel estuvo integrado por Agustín Salvia, Director de Investigación Programa Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina; Facundo Manes, neurólogo y fundador del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y de la Fundación INECO; Daniel Arroyo, Diputado Nacional, Ex Viceministro de Nación y ex Ministro de Desarrollo Social de Bs. As.; Cecilia Todesca Bocco, Economista, integrante del FIDE y del Grupo Callao; Carolina Mera, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Buenos Aires y Copresidenta del Consejo de Decanos de Ciencias Sociales; y Marcelo Leiras, Director del Departamento de Ciencias Sociales y de la Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés.
Además, estuvieron presentes los diputados y diputadas, Emilio Monzó, Agustín Rossi, Facundo Moyano, Victoria Donda, Eduardo “Wado” de Pedro, Araceli Ferreyra, Nicolás Massot, Felipe Solá, Eduardo Buca, Graciela Camaño, Cristina Álvarez Rodríguez, Lucila De Ponti, Fernando Ascensio, Silvia Horne, Luana Volnovich, Laura Alonso y Carlos Selva. También la diputada provincial Patricia Cubría y el legislador porteño Mariano Recalde.

Desde las organizaciones sociales y gremiales se hicieron presente Emilio Pérsico, Roberto Baradel, Daniel Menéndez, Hugo “Cachorro” Godoy, Dina Sánchez, Luciano Álvarez, Esteban Castro y Gastón Chillier (CELS).
Al abrir el panel, Grosso marcó los lineamientos de la campaña y explicó que “consta de 3 ejes principales: La creación de un Registro Único Nacional de comedores, merenderos y ollas populares; la capacitación -en coordinación con las universidades- en educación popular, nutrición y violencia de género para las trabajadoras de merenderos y comedores; y la generación de una Cultura del Encuentro que permita el acuerdo de todos para resolver la problemática”.
En ese marco, Grosso sostuvo que “el 50 % de los niños y niñas en Argentina son pobres, por eso es urgente sacar al hambre de la grieta y resolverlo”.
A su turno, Daniel Arroyo aseguró que “debe existir una regla, y es que los alimentos deben ser baratos y accesibles para todos”. Y desarrolló 7 propuestas, entre las que se destacan la quita del IVA a la canasta básica de alimentos y la Ley de Góndolas.
En tanto, Agustín Salvia precisó que “hay que pensar mecanismos de producción y distribución de los alimentos, para garantizar alimentación en todo el territorio argentino”. Y añadió que es urgente “generar trabajo, que el alimento llegue y a precios accesibles y que los pequeños productores puedan fortalecerse requiere de la coordinación del estado”.
El neurólogo Facundo Manes aseveró que es “el hambre es inhumano y una hipoteca social, y afecta en la capacidad de aprender. Para el desarrollo del cerebro humano necesitamos una buena alimentación”. Y subrayó: “Gobernar es priorizar. Y los presupuestos son contratos morales, por eso no hay excusa. La prioridad es el hambre”.
Por su parte, Cecilia Todesca Bocco, afirmó que “los efectos de la globalización y la financiarización sobre lo alimentos hicieron un tremendo daño estructural. Y agregó: “En Argentina debemos regular los productos ultraprocesados que tienen efectos nocivos en la salud de las personas y el estímulo de la producción local, y avanzar en la compra pública como vector de desarrollo para traccionar la producción local”.
Marcelo Leiras, a su momento, analizó que “en un país que produce alimentos es escandaloso que haya problemas de alimentación”. Y afirmó que “la influencia política de los sectores populares es muy auspiciosa, por organización y por presencia política”.
