El presidente cuenta con el aval necesario, los permisos aprobados y el financiamiento completo para expandir el estadio azul y oro a 80 mil espectadores.
El sueño de Juan Román Riquelme de transformar la Bombonera en uno de los estadios más impresionantes de Sudamérica está a punto de convertirse en realidad. Con los permisos requeridos, el respaldo de arquitectos y los recursos financieros asegurados, el presidente de Boca y referente histórico del club dio un paso clave para avanzar en este ambicioso proyecto.
Desde el inicio de su gestión, Riquelme dejó en claro que la ampliación del estadio sería uno de los ejes fundamentales de su mandato. Sin embargo, optó por descartar la compra de terrenos aledaños, priorizando una reforma estructural dentro del predio actual. «Jamás a los vecinos de la Bombonera les voy a golpear la puerta para que se vayan de su casa. En la televisión uno escucha que tenemos que comprar manzanas, pero hay familias e hijos que están felices de vivir ahí, abrir la ventana y ver la Bombonera», declaró el ídolo xeneize.

El proyecto prevé la expansión de la capacidad del estadio de 54.000 a 80.000 espectadores, una cifra que lo posicionaría como uno de los estadios más grandes del continente. Entre las reformas más importantes, se contempla la demolición del sector de palcos para construir nuevas tribunas que cierren la herradura sin interrumpir el tránsito en la calle Dr. del Valle Iberlucea.
El portal Infobae tuvo acceso exclusivos a las fotos que muestran cómo sería la nueva Bombonera. Además del desplazamiento del campo de juego hacia la calle Irala, el proyecto incluye la reforma de las Plateas Baja y Media, que incorporarán sectores VIP y un nuevo palco institucional. También se planea remover completamente las butacas de la Platea K, optimizando el espacio en una de las zonas más emblemáticas del estadio.

Otra posible novedad sería la instalación de un techo parcial para proteger tanto a los hinchas como al campo de juego, además de la incorporación de locales comerciales y espacios comunitarios. La Bombonera ampliada promete convertirse en un símbolo de su gestión.
