El Presidente volvió a reunir a su Gabinete en Casa Rosada después de 24 días y puso el foco sobre el aumento de las deudas y los atrasos en los pagos. El Gobierno sostiene que los indicadores muestran una mejora y descarta cambios en el programa económico. La discusión también quedó atravesada por el escenario electoral y la necesidad de mostrar resultados antes de 2027.
Javier Milei volvió este lunes a la Casa Rosada después de 24 días con una agenda concentrada en la quinta de Olivos y encabezó una reunión con buena parte de su Gabinete. El encuentro tuvo un eje económico claro: la evolución de la morosidad y las señales de tensión que aparecen en el endeudamiento de familias y empresas.
La conclusión oficial fue tajante: el Gobierno descarta que exista una crisis por el nivel de incumplimiento de las deudas. Según la evaluación que recibió Milei, los últimos indicadores muestran una tendencia descendente en los atrasos. El Presidente, además, ratificó que no habrá un giro en la política económica para acelerar los resultados de corto plazo.
Desde el oficialismo resumieron la posición presidencial con una frase que volvió a marcar el tono de la gestión: “Al populismo no se le gana con más populismo”.
La reunión comenzó a las 10 y se extendió durante casi tres horas en el Salón Eva Perón. Fue la primera convocatoria de la plana completa del Gabinete desde el 9 de julio. No hubo una fotografía oficial del encuentro.
Las ministras Alejandra Monteoliva, de Seguridad, y Sandra Pettovello, de Capital Humano, no participaron por compromisos en el exterior. Santiago Caputo, asesor presidencial, llegó a Balcarce 50 a las 11.05.
La deuda de las familias, bajo la lupa
La morosidad ocupó un lugar central dentro del repaso de las variables económicas. Milei buscó instalar la idea de que el aumento de los atrasos no representa una crisis estructural y que la situación comenzó a mostrar una mejora.
El diagnóstico oficial, sin embargo, convive con relevamientos que muestran una realidad más compleja. Un estudio del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) indicó que el 92,3% de los hogares registra algún tipo de deuda.
El mismo informe estimó que casi 6 millones de personas atraviesan una situación de mora o atraso grave. Además, el 28,4% de los hogares endeudados acumula más de tres obligaciones. En marzo, esa proporción era del 23,5%. En mayo de 2025 llegaba al 12%.
El dato más sensible aparece en la capacidad de pago. El 88,9% de las obligaciones relevadas figura impaga o en incumplimiento, mientras que apenas el 11,1% permanece en situación regular. El 41,3% de las deudas ya ingresó en una instancia judicial.
La presión sobre los ingresos también creció. El 44% de los hogares destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de obligaciones. En marzo, esa proporción era del 38%.
El relevamiento, además, explica una parte de la diferencia entre los números que utiliza el Gobierno y la percepción de las familias. El 49,3% de las obligaciones detectadas no aparece en los registros tradicionales del Banco Central, porque incluye alquileres, impuestos, servicios, compras fiadas y préstamos informales.
Otro dato expuso el deterioro del consumo: el 62,5% del uso de las tarjetas de crédito se destina a la compra de alimentos.
Milei no quiere tocar el programa económico
Frente a este escenario, el Presidente volvió a defender las bases de su administración. Según fuentes oficiales, Milei sostuvo que no modificará sus principales lineamientos para obtener un resultado electoral.
“Durante el encuentro, el Presidente reafirmó que no va a entregar las ideas que guían la gestión y que al populismo no se le gana con más populismo”, señaló una fuente de Balcarce 50.
El mandatario también sostuvo que “no va a traicionar sus ideas en post de resultados electoral” y que la prioridad seguirá puesta sobre el sendero económico que trazó desde el inicio de su gestión.
El Gobierno apuesta a que la baja de la inflación y la reducción del riesgo país mejoren las condiciones de financiamiento. También analiza con representantes del sector financiero alternativas para renegociar tasas y ampliar plazos para quienes acumularon obligaciones.
La Casa Rosada, de todos modos, busca evitar medidas que puedan interpretarse como un cambio de rumbo.
Una pelea que ya tiene tono electoral
El debate económico también ingresó de lleno en la estrategia política del oficialismo. Milei y sus ministros analizaron la necesidad de responder a los discursos que, según la Casa Rosada, buscan instalar incertidumbre sobre la situación económica.
La discusión no resulta nueva. Durante su exposición por el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Presidente ya había rechazado que la morosidad fuera consecuencia de su política económica. En aquella oportunidad vinculó parte de las dificultades crediticias con el aumento del consumo de electrodomésticos durante el Mundial.
Milei también cuestionó las protestas sindicales y sociales contra las tasas de interés y el endeudamiento. En ese contexto, preguntó: “Me pregunto si quieren salvar a los bancos que están tan preocupados con la morosidad”.
El Presidente también sostuvo que existe una estrategia para perjudicar a su administración y afirmó: “Quieren retener el status quo prebendario y corrupto”.
La discusión económica, así, quedó ligada a la campaña que el oficialismo ya proyecta hacia 2027. El propio Milei había advertido en Rosario: “Las elecciones son el año que viene, la campaña ya empezó”.
Bullrich pidió acelerar los resultados
Dentro del oficialismo también aparecen diferencias sobre la velocidad con la que deben llegar las mejoras económicas.
La senadora Patricia Bullrich reclamó “más velocidad en los resultados” para que el cambio llegue con mayor claridad a los bolsillos. La dirigente ratificó el rumbo general de Milei, pero reclamó una respuesta más rápida sobre la situación cotidiana de la población.
El planteo adquiere peso porque el Gobierno enfrenta una agenda política y legislativa extensa. Para este martes, Milei convocó a diputados y senadores oficialistas a la Casa Rosada con el objetivo de ordenar la relación con el Congreso.
El encuentro tendrá lugar a las 17.30, un día antes de una sesión clave en Diputados. El oficialismo pretende avanzar con Inocencia Fiscal II y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central.
La agenda legislativa también incluye la reforma electoral y otros proyectos económicos. En paralelo, la Casa Rosada intenta evitar nuevos tropiezos como el que sufrió con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El Gobierno debió retirar del proyecto los capítulos sobre tierras y manejo del fuego.
Federico Sturzenegger quedó en el centro de aquella discusión. Milei, sin embargo, cerró filas con su ministro y salió públicamente en su defensa.
Ahora, el Ejecutivo prepara una nueva estrategia de comunicación para sus próximos proyectos. El plan contempla la designación de voceros específicos para explicar cada iniciativa y llevar esos argumentos a las redes sociales.
La reunión de este lunes marcó así el regreso de Milei a la sede del Gobierno y también una señal política: la Casa Rosada no prevé abandonar su programa económico pese a las señales de endeudamiento y morosidad, pero busca mejorar su capacidad para comunicar resultados y sostener el rumbo de cara al escenario electoral de 2027.
