Un demoledor reporte de la Fundación Soberanía Sanitaria expone cómo la prórroga presupuestaria es, en la práctica, un recorte brutal que contradice cualquier discurso de normalidad. Advierten que el desfinanciamiento ya causa una fuga de profesionales y pone en jaque la atención pediátrica de alta complejidad en el país.
Mientras el discurso oficial se centra en el orden fiscal, un nuevo informe de la Fundación Soberanía Sanitaria desmiente esa narrativa y expone una realidad alarmante para el Hospital Garrahan. El documento alerta sobre el grave peligro que representa la «decisión política de desfinanciamiento» del Gobierno, que ha congelado el presupuesto del centro pediátrico más importante del país en medio de una inflación galopante.
La investigación refuta cualquier noción de estabilidad presupuestaria con datos oficiales. El Gobierno prorrogó para 2025 el mismo monto asignado en 2024 —$169.445.840.000—, pero sin ninguna ampliación. Frente a una inflación que el año pasado alcanzó el 117,8%, este congelamiento nominal se traduce en la práctica en una pérdida del 54% del poder de compra del hospital. El informe es claro: no es una omisión, es un ajuste brutal.
El peligro que acecha al Garrahan ya no es una amenaza a futuro, sino una crisis en curso. La primera consecuencia directa del desfinanciamiento fue sobre su personal: con sueldos congelados, aproximadamente 100 profesionales calificados ya han renunciado a sus puestos. Esta fuga de talento no solo deteriora las condiciones laborales de quienes se quedan, sino que impacta directamente en la calidad y capacidad de atención a los niños.
El reporte alerta, además, que el daño es más profundo y afecta las funciones estratégicas del hospital. Se está achicando su capacidad de investigación y, de manera crítica, la formación de médicos residentes. Estos programas de especialización intensiva son vitales para nutrir de profesionales de alta complejidad tanto a otros hospitales públicos como a centros de atención privada en todo el país.
Lejos de ser un problema que afecta solo a un sector, el informe destaca que el Garrahan es un centro de referencia regional e internacional que atiende a pacientes con cobertura pública, de obras sociales y de prepagas. Su desfinanciamiento, por lo tanto, «pone en riesgo el acceso equitativo y de calidad a la salud pediátrica» para todos. La defensa del Garrahan —concluye el documento— es la defensa del derecho a la salud para todas las infancias de Argentina.
