Algunos puntos fundamentales del nuevo equipo xeneize bajo la conducción del «León».
Sebastián Battaglia debutó en Boca el 23 de julio frente a Banfield luego de que el plantel de Primera División debiera hacer una cuarenta post eliminación ante Atlético Mineiro. Fue un 0-0 en el Florencio Sola, pero se tomó como una victoria puertas adentro porque los juveniles demostraron estar a la altura.
Después vino el clásico frente a San Lorenzo en la Bombonera, con derrota 2-0 pero con un desgaste físico bajo las espaldas de los jugadores de la cantera xeneize, que por momentos incomodó con altura al elenco de Boedo.
Sin embargo, la asunción de Battaglia como director técnico en reemplazo de Miguel Ángel Russo ocurrió el 17 de agosto: aquel día, en conferencia de prensa, el «León» se calzó el buzo de DT y tomó las riendas de un equipo que parecía no tener rumbo. Y lo cambió totalmente.
Desde aquella victoria 1-0 ante Patronato, con el gol de Luis Vázquez, el equipo tomó otro rol cada vez que juega en la Liga Profesional: no solo propone, juega y crea situaciones (algo que con Russo prácticamente no existía) sino que es protagonista en gran parte de los 90 minutos que duran los partidos.
Esa cualidad es una característica que desde hacía varios años no se veía en el club. El último equipo que realmente salía a proponer su juego fue el de Guillermo Barros Schelotto, y precisamente mal no le fue (final de Copa Libertadores, con bicampeonato incluido).

Las armas fundamentales que le aportó el «León» al equipo son las juveniles. Es cierto que con Russo había varios que jugaban, pero no tenían la confianza necesaria del entrenador que siempre se basó en jugar con futbolistas de experiencia.
En el caso de Battaglia, que por supuesto conoce bien a los jugadores porque dirigía la Reserva, él les dio un papel fundamental a los canteranos para que pudieran explotar todo su potencial. Es por eso que Vázquez convirtió dos goles; Sandez se volvió un pilar en el lateral izquierdo; Weigandt responde en el derecho; Aaron Molinas es un eje fundamental en el armado del juego y Rodrigo Montes la descosió frente a Atlético Tucumán (con gol incluido).
Pero para que los juveniles se hayan acoplado bien a la Primera División se necesitó una idea más consolidada, más comprometida con el juego y con mayor producción de fútbol. Boca tiene la jerarquía necesaria para ser protagonista en cualquier estadio, pero para eso debía haber un mayor convencimiento para llevarlo a cabo. Y también de jugadores que se pongan el mote de referentes para marcarles el camino a los más chicos.
Con grandes actuaciones de jugadores como Juan Ramírez y Molinas, que se entienden muy bien, Boca empezó a forjar sociedades dentro del campo de juego que antes escaseaban. El lateral izquierdo también encontró a Sández complementándose con Briasco, por ejemplo.

La conexión entre los futbolistas es fundamental, y los nexos entre los mediocampistas y los delanteros es una característica indispensable para generar dinámica y lograr crear ocasiones de gol en el arco rival.
Claro está que nadie es titular fijo en el equipo del «León»: desde el encuentro ante Patronato hace poco más de un mes, todavía no repitió un once titular. Es cierto: hay jugadores troncales que se sabe que son claves como Marcos Rojo, Carlos Izquierdoz y Agustín Rossi. Sin embargo, cuando no están, los suplentes responden bien.
Crear un plantel competitivo parece ser uno de los objetivos de Battaglia para elevar el nivel interno y así ser un equipo agresivo, con juego y con protagonismo de mitad de cancha para adelante. Eso sí: con un nueve de área fijo, sin excepción (hoy ante Patronato, por ejemplo, jugará Orsini).
El camino de este Boca parece encontrar cierta armonía con su estilo de juego. Puede que no siempre tenga la iniciativa, porque los rivales también juegan, pero la intención está. Y eso lo implementó el ex mediocampista boquense desde que se sentó en el banco de suplentes.
El apoyo de los dirigentes es fundamental en los proyectos: hoy por hoy, el Consejo de Fútbol no piensa en otra cosa que mantener a Battaglia como entrenador, y así lo expresó Román, Bermúdez y el presidente, Jorge Amor Ameal.
Los hinchas se sienten representados con este equipo, como se sentían cuando Battaglia jugaba en el histórico plantel de Carlos Bianchi. ¿Se quedará muchos años en el banco de Boca? El tiempo lo dirá. Por ahora, el trabajo hecho hasta el momento tuvo sus frutos.
